Mientras en Morena siguen estirando la liga y deshojando la margarita, en el PRI y PAN recibirán este día a sus líderes nacionales, para ungir y respaldar a sus respectivos candidatos.

Así las cosas, mientras en el partido pejista la moneda gira en al aire esperando que su sensei muestre la cara ganadora, en las otras —muy mermadas— fuerzas políticas buscan que suceda una especia de milagro que levante sus aspiraciones.

Muchas veces he escuchado esta versión: si la elección se vuelve de tercios, tenemos oportunidad de ganar.

La única diferencia con esa hipótesis, es que esta vez quienes lo dicen son los panistas y priistas; mientras que la izquierda, antes con los colores del Sol Azteca y ahora de Marea Púrpura, les toca por primera vez en Puebla, estar del otro lado del tablero como favorito.

La realidad es que no a tercios lo resuelven. A Morena sólo le quitaría Casa Puebla una auténtica tragedia. Una de esas bombas que difícilmente estallarán en los próximos dos meses.

Por cierto que el nerviosismo en Morena ha crecido porque por alguna extraña razón, la decisión del dedito divino se ha retardado más de lo calculado.

Y es que mientras no salga humo blanco de la chimenea de Palacio Nacional, todo lo demás son leyendas urbanas locales.

Por increíble que parezca, un político tan básico y simplista como AMLO, es más difícil de descifrar que los más connotados miembros del selecto club del rancio presidencialismo.

En este tipo de decisiones políticas, nos guste o no, a AMLO aún no lo conocemos.

Y de lo que se decida en Puebla, seguramente tendremos muchas más herramientas para anticiparnos a sus decisiones futuras.

Si hablamos de la percepción política en Puebla, no hay duda que Barbosa sería el candidato; pero el tema de fondo no es la percepción sino lo que se empate con la voluntad presidencial.

En cuestión de días, quizá horas, sabremos si la percepción se empató con su voluntad; o sí AMLO los engañó con otra verdad.
Veremos y diremos.

Mandan al matadero al JJ

A José Juan Espinosa le esperan largas horas. Aunque intentó evadir a la justicia al imponerse como presidente de la Comisión Inspectora del Congreso local, este viernes en el punto cuatro del Orden del Día se tienen enlistado un tema que sin duda le debe robar el sueño. 

La clausura del segundo periodo ordinario de sesiones no podía ser de otra manera, se anticipa un viernes caluroso y no precisamente por el clima. Serán los propios diputados de la coalición Juntos Haremos Historia quienes se impongan con su aplastadora mayoría y voten para “sacrificar” a uno de los suyos. 

En el punto cuatro del Orden del Día se le “autoriza a la Auditoría Superior del Estado de Puebla, para que inicie formalmente y substancie Procedimiento Administrativo de Determinación de Responsabilidades en contra del Ciudadano José Juan Espinosa Torres, Presidente Municipal Constitucional del Honorable Ayuntamiento de San Pedro Cholula, Puebla, administración 2014-2018, por el ejercicio comprendido del uno de enero al treinta y uno de diciembre de dos mil quince”.

En otras palabras le están pidiendo a la ASE que le aplique las sanciones correspondientes, al expresidente municipal de Cholula por los casi 30 millones de pesos que no ha podido comprobar de su cuenta pública de 2015 y que corresponderían la contratación de servicios profesionales y de arrendamiento.

Como recordará, en Marzo de 2017, esa misma cuenta pública ya le había generado dolores de cabeza cuando la Auditoría Superior del Estado (ASE) le exigió comprobar 632 millones de pesos.

Meses después en agosto de 2018, el legislador se salvó de ser sancionado luego que los diputados sacaron del Orden del Día, el tema.