El caos que existe en la capital del estado debido a una deficiente administración municipal llevó a que Fernando Manzanilla se viera obligado a hacerle la tarea a Claudia Rivera Vivanco en lo referente al retiro de ambulantes y mejorar la seguridad en el Centro Histórico.

Los débiles argumentos de que no le dejaban trabajar, o de que se estaba aplicando la violencia de género en su contra, mostraron a una alcaldesa débil, ya que al parecer a Claudia Rivera se le olvidó que es autoridad y que puede ejercer el poder para poner un alto a quienes la obstaculizan. La violencia de género, fue sólo un pretexto pues la primera presidenta municipal, Blanca Alcalá, sí vivió las agresiones en su contra y aun así dialogó con los ambulantes y limpió las calles del Centro Histórico.

La aparición de Fernando Manzanilla, al lado de Claudia Rivera, se da luego de que regidores del propio partido de la alcaldesa –Morena-, cuestionaron el actuar de la presidenta municipal cansados de los pretextos y de ver cómo en  la capital se dispara la inseguridad y se multiplicaban los ambulantes vendiendo desde ropa hasta productos escolares.

Fernando Manzanilla precisó que como parte fundamental en el rescate de los espacios públicos del Centro Histórico se ha considerado rehabilitar calles, banquetas, fachadas, además de parques en la zona de la 20 y 22 Poniente.

El asesor de la Secretaría General de Gobierno, Omar Álvarez Arronte, puntualizó las acciones a emprender, entre ellas el rescate de casas en el barrio de San Antonio y en el llamado primer cuadro de la ciudad, pues más de 800 se encuentran abandonadas y hoy se han convertido en "guaridas de delincuentes".

Además precisó que en esa serie de inmuebles descuidados se refugian narcomenudistas, malvivientes y asaltantes del transporte público, en sí realizó un diagnóstico y propuso líneas de acción; una tarea que le correspondería al ayuntamiento, pero que no la quiso o no la pudo realizar.

Apenas señalábamos esta semana que no se entendía la tolerancia a los informales y la clausura de establecimientos formales que sí generan fuentes de trabajo y pagan impuestos.

Fernando Manzanilla llega no sólo como la tabla de salvación de la presidenta municipal sino de buena parte de la ciudad, dando los primeros pasos para poder poner orden.

No hay que olvidar que en menos de 10 días llegará el nuevo gobierno de Miguel Barbosa y no se puede tener sucia la fachada de la casa, representada por la capital del estado.

Y ya que estamos en estas analogías, esperamos que ahora se barra al interior de la casa, por el bien de los poblanos, removiendo funcionarios que no han estado a la altura como René Sánchez Galindo, quien era un activista y ha demostrado ser un pésimo secretario de Gobernación, o el titular de Infraestructura del ayuntamiento José Israel Román Romano, que no ha logrado apuntalar un una sola obra.

Y a esos sumar media docena de funcionarios más, que ponen en picada el rumbo de nuestra capital.