La presencia y acción de la oposición política es una parte vital del accionar democrático en cualquier sistema.

Entendemos por oposición política al conjunto de partidos que no obtuvieron la victoria en una elección, pero que cuentan con representación en el poder legislativo o bien mantienen cierta fuerza por su presencia en el electorado.

Este grupo de partidos y políticos tienen la función de ser un contrapeso a quien obtuvo la mayoría o bien, desde el poder legislativo hacer equilibrio a quien ostenta el poder ejecutivo. Ya sea a nivel federal, estatal o municipal.

Pues sucede que lo anterior, desde hace mucho tiempo, prácticamente no existe en México, en ninguno de los tres niveles de gobierno.

Revisemos el pasado reciente. Después de la aplastante victoria de Morena el 1 de julio de 2018, el PAN en medio de sus propias guerras internas prácticamente está desaparecido. Sus diputados y senadores no tienen una estrategia clara, no tienen agenda propia y a duras penas alcanzan a contestar sin fuerza y atropelladamente los temas que el presidente López Obrador pone en la mesa cada mañana.

Marko Cortés carece de liderazgo y su presencia está completamente difuminada. Quien empezaba a enarbolar una oposición seria y con fuerza murió el pasado 24 de diciembre. De ese lado, las figuras que más destacan son los expresidentes Fox y Calderón que actualmente no pertenecen al partido.

Por parte del PRI la situación es mucho más grave. Cerca del exterminio a nivel federal y estatal, aún mantienen muchos municipios bajo su control, están metidos en su elección interna –en la que todos desconfían de todos-, cuidándose la espaldas por alguna investigación, desmintiendo acusaciones en su contra o bien, viendo cómo su expresidente más reciente está metido de lleno en la frivolidad mostrando por donde quiera su nuevo amor. ¿Alguien ha escuchado hablar de Claudia Ruiz Massieu en los últimos días?

El PRD ya no existe, los pocos que quedan luchan sin pudor alguno por quedarse con los restos y las prerrogativas.

El resto de los partidos no merecen ser llamados oposición, son franquicias familiares o bien de un grupo de amigos que se venden al mejor postor, sus ideales están completamente monetizados y sin ningún rubor cambian de dirección según le convenga a sus propios intereses.

Cuando un partido gana de manera tan amplia como lo hizo Morena es indispensable contar con contrapesos, con un grupo que de puntos de vista diferentes, que analice con lupa lo que el ejecutivo propone y responda con una visión clara de país. Que no diga que no a todo, que sea capaz de consensar algunas propuestas, que sea firme en lo que no está de acuerdo y lo sostenga con argumentos. Que sea capaz de ceder pero también de exigir. Que mantenga una línea, un discurso articulado y congruente. Que no se venda bajo ninguna circunstancia y que sepa aceptar sus propios errores.

¿Usted cree que nuestros diputados y senadores de oposición están trabajando bien? Yo definitivamente no.

¿Cómo estamos en Puebla? Se lo comento la próxima semana.

1.- Buena iniciativa las Jornadas de Atención Ciudadana, sin embargo son complejas de manejar. ¿Aguantarán todo el periodo?

2.- No es posible el nombramiento de un oficial primero como comisario y coordinador estatal de la policía federal, brincándose varios escalafones, 14 años de trabajo y sólo por ser el chofer del mando superior.

3.- ¿La austeridad republicana también alcanzará a Puebla en temas de promoción turística?