Qué pensaría el lector, si le comentó que en Puebla existe la "Unidad Especializada en Técnicas de Investigación y Cateos en el Estado de Puebla, de la Fiscalía General del Estado (FGE)".

De seguro el lector va a pensar que este grupo élite está diseñado para acabar con los carteles de las drogas, los del robo de hidrocarburos y otros delitos que mantienen aterrorizada a la población en general, y seguramente usted va a respirar profundo en señal de aprobación y de tranquilidad.

Pero qué va a pensar si le comentó, que a este grupazo se le ocurrió catear un kínder en el municipio de Huixcolotla, porque en sus trabajos de "inteligencia", descubrieron que en ese lugar operaba una narcotienda donde seguramente había hombres armados hasta los dientes.

Un servidor se refiere al operativo realizado el pasado primero de noviembre a las 6 de la mañana en el municipio de Huixcolotla, donde fueron cateados seis domicilios donde se dijo operaban las narcotiendas.

Este grupo de élite, contó con el apoyo de personal de la Guardia Nacional, Policía Federal, Policía Estatal y Policía Ministerial y un agente del Ministerio Público que iba al frente.

El caso es que, al mero estilo de la antigua policía, o sea al Sistema Tradicional Inquisitorio, fueron cateados seis domicilios donde los propietarios, entre hombres mujeres y niños, fueron obligados a levantarse de sus camas a formarse contra la pared mientras eran registradas todas sus pertenencias, sin que fuera encontrada una sola droga, ni siquiera aspirinas.

De los seis puntos que fueron revisados minuciosamente se encuentra un kínder, donde todo este grupo de policías, como verdaderos pandilleros, se metieron y revisaron hasta la plastilina, encontrando como única prueba de que existe narcomenudeo, restos y pedazos de gises tanto en el pizarrón como en el piso.

En otras palabras, se equivocaron.

En este escandaloso operativo, que la FGE pretende olvidar, para no ser escarnio de burlas y de memes, participó como el directo orquestador, el titular de esta unidad especializada, José Manuel Ramírez Pinzón, quién recientemente acaba de recibir un reconocimiento por su "destacada labor", que otorgó la FGE, a través del Programa #PueblaAgradece y diferentes organizaciones empresariales.

Pero déjeme comentarle cómo estuvo eso del trabajo de "inteligencia", fueron ubicadas seis casas o puntos donde se presenta la venta de droga, los investigadores se metieron al Google y de ahí sacaron denuncias anónimas que posteriormente se convirtieron en puntos de cateo, a la vieja usanza policiaca.

Y resultó que no hubo un solo detenido que fueron forzadas chapas, que fueron aterrorizadas familias, que de por sí ya viven en zozobra con la inseguridad, y a quienes ni siquiera le dieron un "usted disculpe", es más, decidieron por vergüenza quedarse callados.

De la pecata minuta, de todo el "oso policiaco", resalta también que el encargado del despacho de la FGE, Gilberto Higuera Bernal, persiste en la idea de continuar con el ya desaparecido sistema tradicional inquisitorio o no logra asimilar o digerir el nuevo sistema penal acusatorio, porque el agente del Ministerio Público, que estuvo al frente de los cateos, no tenía que intervenir en forma operativa y sin embargo así ocurrió. Además de que no hubo una investigación de campo y los agentes asignados hicieron lo que quisieron.

Este fracaso de operativo constituye además un hecho que se debe seguir de oficio porque se dieron casos de abuso de autoridad, allanamiento de morada, además de que se puso en peligro la vida de familias que como se vio, nada tenían que ver en la venta de drogas.

Lo malo de todo esto es que además hicieron quedar muy mal a los cuerpos de seguridad federales, porque en Puebla "los palos de ciegos" son cotidianos.

Por cierto, en la próxima entrega le voy a comentar quienes recibieron sus premios por su “destacada labor", la mayoría son para morirse de vergüenza.

Nos vemos cuando nos veamos.