Casi todos los especialistas coinciden. Es necesario conocer el número real de infectados por el Covid 19 para poder salir de la crisis de salud que produce el coronavirus. La mejor manera de tener esos datos es aplicar test, test y más test.

Pero el Doctor y vocero oficial de esta epidemia en México, Hugo López-Gatell, tiene otros datos, o al menos eso es lo que cada noche nos demuestra.

En la entrevista que Richard Ensor, de The Economist, realizó al subsecretario de salud se le pregunta ¿Reconoce que las cifras que recoge no son exactas? A lo que López Gatell responde: “Totalmente”.

Después López-Gatell explica que en México no se realizan las pruebas a diestra y siniestra como han recomendado la OMS y otros países que están saliendo de la pandemia como Corea del Sur o incluso la propia España, que para levantar paulatinamente el confinamiento, aplicará más de 60 mil test entre la población aparentemente sana.

El modelo “Centinela” que tanto defiende el vocero oficial de la pandemia, no muestra el número real de enfermos, contagiados o muertos y eso es verdaderamente riesgoso en un momento tan crítico como el que enfrenta hoy nuestro país.

No importa si un país tiene 20 casos, 400 casos o 1 mil casos. La proporción de confirmación en sí misma revela cuál es el patrón. El aumento de la tasa de confirmación de los casos Covid 19, entre los casos sospechosos, es un indicador de que las cosas están progresando en la epidemia. En varias ocasiones, en nuestras conferencias de prensa, hemos dicho: usamos el modelo centinela, y en este modelo centinela no todo es visible”, reconoció ante el entrevistador.

Pero los otros datos, las cifras alegres de Gatell, ni siquiera son fieles a su proyecto matemático. Sólo en esta semana, lunes y martes, los números de la federación no coinciden ni remotamente con los de Puebla.

Por ejemplo, el lunes 6 de abril, el gobernador Miguel Barbosa informó a las 10 de la mañana, que en Puebla 9 personas habían muerto por coronavirus. A las 19 horas, la federación sólo reportó 2 muertes. El martes la historia fue similar: por la mañana en Puebla se reconocieron 14 muertes, en la rueda de prensa de López-Gatell, la gráfica mostraba 4 muertos, 10 menos de los que oficialmente ya había reconocido el estado.

Y ojo, sólo estamos citando el caso de Puebla, habría que hacer una revisión detallada en cada uno de los estados para conocer cuántos muertos e infectados se están ocultando en las gráficas nacionales.

Semana Santa, otra víctima del coronavirus

Dicen quienes han acudido a la Misa Crismal, que en Puebla se celebra el martes de la Semana Santa, que es una de las ceremonias con mayor simbolismo religioso dentro del catolicismo, ya que ahí se bendicen los llamados Santos Óleos que se utilizan para ungir a los bautizados, enfermos, o a quien cumplirá una misión especial en la iglesia.

Para la mayor parte de la población, la ceremonia pasa inadvertida, aunque la catedral se llene ese día por lo curioso que resulta ver cómo colocan las ánforas de plata, mientras cientos de sacerdotes con túnicas blancas aprovechan para renovar sus votos sacerdotales.

Sin embargo ésta es una de las tradiciones que se afectaron con la contingencia sanitaria por el COVID-19.

Ante la importancia del evento, la Arquidiócesis de Puebla optó por posponer la ceremonia hasta el 4 de junio, si las condiciones lo permiten.

Y es que Puebla está históricamente ligada a la Semana Santa, pues fue un Domingo de Resurrección, cuando se fundó la ciudad hace ya 489 años.

Los estragos de la emergencia sanitaria también se dejaran sentir el próximo Viernes Santo. Cada año, unas 150 mil personas participan en la Procesión, en este 2020, no podrán congregarse.

Es la primera vez, en casi un siglo, que los católicos no han podido vivir la semana más importante para su religión. Sus templos están cerrados y no podrán participar en procesiones, sólo les queda mantener la fe en sus hogares.

Esta vez, ni la fe pudo mover las pesadas puertas de nuestras majestuosas iglesias.