Si sumamos la irreverencia o irresponsabilidad de miles de poblanos al actuar del gobierno federal, que empezó a anunciar que entrabamos a la famosa Nueva Normalidad, se desató el desastre y con ello la tragedia en Puebla.

Y es que gran parte de los poblanos no entendieron que en la entidad no entrabamos al semáforo naranja, sino seguíamos en el rojo.

Pero como en Puebla estamos acostumbrados a no obedecer semáforos (literalmente), el de la alerta por Covid-19, no se iba a salvar.

Desde que llegó llamada la Nueva Normalidad al país el 1 de junio, que no implica más que la reactivación de la economía paulatinamente, crecieron los contagios en la mayoría de los estados.

Puebla desde el 1 al 26 de junio, incrementó en 172 por ciento el número de personas enfermas por Covid-19.

Pero no es lo peor.

Ahora ya se ocupa el décimo puesto nacional con el aumento de contagios en dicho lapso de la Nueva Normalidad y seguimos avanzando.

Durango encabeza la lista con 259% de incremento en sus contagios, pero la diferencia es que en esta entidad del norte del país la densidad de población es mucho menor.

Guanajuato es el segundo sitio nacional de incremento desde que llegó la pandemia con un 223% de más casos de Covid-19, pero a diferencia de Puebla, solo tiene cerca de 7 mil contagios y 300 fallecimientos.

También la densidad de población juega un papel importante.

La apuesta

Todo lo que se había ganado, está por tirarse por la borda.

Y es que los primeros tres meses que se guardó el confinamiento y medidas sanitarias, realmente si dieron resultado.

Mucha polémica ha generado las frases del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que en el país se aplanó la curva.

Lo cierto…, es que fue real.

Pero ahora por la Nueva Normalidad, está por perderse.

El aplanamiento de la curva se puede notar simplemente con que los hospitales no se saturaron.

¿Sabía por ejemplo, que el hospital del ISSSTEP, estaba alistando su estacionamiento para poner ahí camas para atender a pacientes?

De ese tamaño se esperaba el contagiadero.

Pero los enfermos fueron llegando poco a poco y por fortuna no ha sido necesario al atenderse a todos lo que lo requerían, hasta la fecha.

Por eso mismo la epidemia de Covid-19 se ha extendido tanto tiempo.

A eso se llama aplanar la curva en términos epidemiológicos.

Pero finalmente, como en una competencia de fuercitas o vencidas, la economía venció a lo sanitario.

México ya apostó y fue por la economía.

Simplemente ya empezamos a cosechar, pero lo peor es que seguimos sembrando.

¿Neta?

¿En serio creían que iba a haber un resultado diferente cuando en Puebla se perdió el confinamiento desde hace más de un mes?

¿A poco honestamente creían que no habría consecuencias los partidos de futbol, tianguis, salidas a pasear, hasta hacer fiestas, carnitas asadas, reuniones el día de la mamá y del papá, cuándo el llamado era quedarse en casa?

En este espacio siempre se lo advertimos, que cada quién debería protegerse asimismo y por ende a sus familias para no contraer Covid-19.

Con este panorama finalmente el estado, pero sobre todo la ciudad de Puebla llegó al primer lugar de contagiados activos, todos se infectaron en las últimas dos semanas.

Pero la constante de las personas enfermas por el nuevo coronavirus, llevan más de dos meses.

En términos epidemiológicos, en Puebla aún no alcanzamos el mayor pico, ni siquiera alcanzamos la famosa meseta de estabilidad de contagiados (no subir, ni bajar las cifras).

Pero lo más aterrante es que a los poblanos no les importa y basta con darse una vuelta por las calles para comprobarlo.

En la capital del estado no hay confinamiento, no existe, la vida es normal.

Lo peor está por venir.

Tiempo al tiempo.