Era el año de 1988 y se perfilaba ya un cambio en las formas de los actores políticos y la posibilidad de un cambio de gobierno.

De ese partido político que había gobernado desde 1929 y que presentaba ya signos de descomposición, por el ejercicio absoluto del poder en nuestro país y que se basaba en viejas prácticas metaconstitucionales.

1988 fue sin duda el año en que se empezaban a respirar aires de cambio y la real posibilidad de que, por primera vez en la historia, perdiera las elecciones el Partido Revolucionario Institucional.

Las campañas fueron altamente competitivas entre tres principales candidatos, Carlos Salinas de Gortari por el PRI; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por el FDN y Manuel J. Clouthier por el PAN, y el resultado altamente controvertido y señalado como producto de un fraude electoral, orquestado desde la comisión federal electoral y su titular, Manuel Bartlett, que fue denunciado por los candidatos de oposición y al que se sumó la candidata Rosario Ibarra de Piedra.

En ese contexto, el candidato del Partido Acción Nacional utilizaba como lema de campaña: “Demos el cambio, con Clouthier, con el PAN” y en uno de los tantos mítines en los que participó en diferentes ciudades, acuñó una frase que impactó notablemente a ciudadanos y ciudadanos que hasta ese momento se habían mantenido al margen de la participación política y por supuesto, de ejercer su derecho al voto.

Entonces se acuñó lo que sería prácticamente un grito de guerra y un llamado a la participación política para contribuir con el cambio democrático.

El Maquío señaló por todas partes: “Amigas y amigos: México va a cambiar, contigo, sin ti o a pesar de ti” y México cambió, aunque todavía tendrían que pasar dos elecciones más para que pudiéramos ver la alternancia en nuestro país.

Pues bien, 35 años después de ese grito de lucha para comprometer a los ciudadanos a participar y manifestarse, nuevamente se hace presente la necesidad de que la sociedad se manifieste, ahora para defender a la institución que garantiza procesos electorales democráticos y en contra de una reforma electoral dañina y nociva, que está basada en el rencor, en el desprecio a las instituciones, en el absoluto desprecio a la ley, y con el objetivo claro de que el gobierno vuelva a controlar los procesos electorales, y por tanto, los resultados.

Pero ahora el grito no es que México debe cambiar contigo, sin ti, o a pesar de ti.

Ahora la exigencia es que México debe cambiar, pero solo contigo, solo con ustedes.

Sí, contigo ciudadanía que está atenta a defender al INE y en contra del mal llamado Plan B, como el inicio de un cambio democrático, en la defensa de las instituciones y del estado de derecho.

Por eso, el llamado es a la sociedad entera.

Vamos a llenar los zócalos de las principales ciudades en el país, este domingo 26 de febrero, para demostrarle a los demás que las y los mexicanos debemos defender la democracia, para seguir viviendo en libertad.