Las legítimas demandas iniciales de los estudiantes de medicina fueron atendidas. Sin retrasos, sin pretextos, se les concedió desde la destitución del director hasta la revisión laboral de aquellos catedráticos que no impartían clases. Se comprometió la investigación de los casos de acoso y hasta hubo acuerdos para tratar de ajustar el presupuesto, para dotar de mayor equipo a los laboratorios.

Sin embargo, con el paso de las horas y de los días, los universitarios han incluido más y más peticiones, algunas, como la solicitud de un cruce seguro frente al CCU, son por demás entendibles. Otras como “disminuir” las rentas en las zonas aledañas a los espacios universitarios, son simplemente imposibles de conceder.

Específicamente en Medicina, que fue la semilla del conflicto, los jóvenes solicitan que haya más plazas para realizar sus residencias, lo cual no depende directamente de la Universidad. Es tema de cada institución médica, decidir cuántos espacios destina para las primeras prácticas de los futuros doctores.

El IMSS, el ISSSTE, el ISSSTEP y otras instituciones de salud sólo aceptan un número limitado de estudiantes por ciclo, porque los medicos responsables saben que se trata de personas a quienes van a tener que enseñarles lo que en las aulas no se aprende. Y eso requiere de tiempo, dedicación y atención. Son vidas humanas las que están en juego.

De ahí que no sea posible garantizar a todos y a todas los estudiantes actuales de las carreras de la Salud, que en su momento, serán aceptados en alguna institución médica, para concluir su formación.

Traigo esta historia a cuento, porque es justamente Medicina, una de las carreras que más prestigio le da a la Universidad. Y es ese prestigio el que, en todo este embrollo, se debe de cuidar.

La defensa de nuestra máxima casa de estudios nos corresponde a todos los poblanos, no sólo a la comunidad universitaria. Es el momento de anteponer la historia y fortaleza de la institución, a los intereses políticos de unos cuantos. 

El Moco, MC y los cambios necesarios

De las cuatro elecciones extraordinarias que se realizarán el próximo mes en nuestro estado, la de Chignahuapan ha levantado más polvo por el caso de quien fue excandidato.

La inclusión de mujeres ligadas a Juan Lira, El Moco, en la planilla naranja fue severamente cuestionada.

En una entrevista, la presidenta de MC, Fedrha Suriano, dejó la puerta abierta a posibles cambios en cuanto a las candidatas que propuso, para la alcaldía del Pueblo Mágico.

Confiemos en que más allá del dictamen de idoneidad que entregue el IEE, sea el partido naranja quien demuestre que no está en alquiler y que revisará con lupa los antecedentes de sus futuras representantes.

La responsabilidad de los candidatos, ya se dijo con el caso de Juan Lira, es de los partidos políticos.

Ni más ni menos.