A raíz de la gran afluencia de turismo que visita el Santuario de las Luciérnagas, las especies de la entidad de Nanacamilpa corren grave peligro.

El gran flujo de personas, ligado a los sembradíos y cultivos de maíz, trigo y avena, reducen el hábitat de las luciérnagas en la entidad, poniendo en peligro esta especie icónica de Nanacamilpa.

Aunado a esto se suma la tala de los bosques y los residuos tóxicos en la tierra y el agua que empeoran las condiciones en las que viven las luciérnagas, pues con cada vez menos árboles, las luciérnagas tienen menores posibilidades de protegerse del calor y el frío.

Don Ricardo, un poblador de Nanacamilpa, denuncia que si bien el turismo ha traído derrama económica a la entidad, también ha ocasionado que el hábitat natural de las luciérnagas se vea afectado, por lo que insta a las autoridades a intervenir para frenar esta potencial catástrofe.