Este miércoles 2 de abril, miles de estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) regresaron a las aulas, marcando el fin de un paro estudiantil que había paralizado a todas las unidades académicas durante más de un mes.
Cuatro semanas de tensión y movilizaciones, el inicio de este nuevo ciclo académico se vivió con una mezcla de entusiasmo y dudas, mientras la comunidad universitaria se enfrenta al desafío de retomar sus estudios en un semestre modificado.
Desde las primeras horas de la mañana, el campus de Ciudad Universitaria se llenó nuevamente de estudiantes que, con mochilas al hombro y renovada energía, comenzaron a ocupar pasillos, cafeterías y aulas.
Las paradas de autobuses, que durante el paro se vieron vacías, se llenaron una vez más de jóvenes que, después de semanas de clases virtuales y una suspensión total de actividades en algunas facultades, volvieron a la modalidad presencial.
Sin embargo, no todos compartieron el mismo nivel de entusiasmo. Las redes sociales fueron un reflejo de la diversidad de opiniones que este regreso generó.
Mientras algunos estudiantes compartieron su alegría por el retorno a las aulas, otros manifestaron su preocupación por el rezago académico y la presión que se avecina con el ajustado calendario, aunque hubo clases en línea en la mayoría de las unidades académicas.
La incertidumbre sobre cómo se nivelarán los contenidos y las evaluaciones que quedaron pendientes también fue un tema recurrente en los comentarios de los universitarios.
A pesar de que las clases presenciales se retomaron con normalidad en la mayoría de los casos, algunos estudiantes expresaron sus dudas sobre cómo se organizarían las evaluaciones y los trabajos pendientes, dado que el tiempo perdido no podrá recuperarse completamente.
Los pendientes
Solo resta por levantar el paro, la Facultad de Filosofía y Letras y Psicología, de lo que se denominó como “Alianza Centro”.
El vicerrector Jaime Vázquez detalló que hasta la fecha se realizaron 150 mesas de trabajo, en las cuales se atendieron 60 pliegos petitorios.
Las mesas fueron coordinadas por la Comisión de Diálogo, en la que participaron cerca de 40 personas en cada sesión.
El movimiento tuvo la instalación de 11 mesas de trabajo en las que se atendieron 241 solicitudes del pliego petitorio general, abordando temas como deportes, personal administrativo, democracia e infraestructura, entre otros.
Ahora, la Vicerrectoría de Docencia citará a directores y coordinadores de programa para diseñar un plan que permita recuperar el tiempo académico perdido durante las cinco semanas de paro.
Aseguró Jaime Vázques que no habrá evaluaciones hasta después del regreso de vacaciones de Semana Santa.”Vamos a diseñar un programa de recuperación del tiempo perdido”, subrayó.
Y ahora, en los próximos días se emitirá la convocatoria de admisión 2025, en la que se espera recibir entre 80 y 90 mil solicitudes.
El inicio
El paro, que comenzó como una protesta por diversas problemáticas institucionales, dejó claro que la comunidad estudiantil de la BUAP busca un cambio en la forma en que se gestionan ciertos aspectos académicos y administrativos.
Aunque se ha avanzado en la solución de algunos puntos, aún queda camino por recorrer, y las autoridades universitarias han reconocido que las mesas de diálogo seguirán abiertas para abordar los temas que aún generan división y desacuerdo.
En la víspera, la rectora de la BUAP, Lilia Cedillo, destacó que la universidad continuará con el compromiso de recuperar el tiempo perdido, diseñando estrategias para nivelar los contenidos en las materias afectadas.
Además, la BUAP se comprometió a reforzar las medidas de seguridad en los diferentes campus para evitar situaciones de riesgo y para que los estudiantes puedan continuar con su formación en un entorno seguro.
Mientras tanto, el día de hoy, los pasillos de Ciudad Universitaria volvieron a respirar el aire de la actividad académica, aunque los ecos de las protestas pasadas aún resuenan en las conversaciones de muchos estudiantes.
La BUAP sigue siendo un espacio de lucha y de búsqueda de mejoras, pero también un lugar donde, a pesar de los obstáculos, miles de jóvenes continúan con el objetivo de avanzar en sus estudios.
Fotos de Cristopher Damián.