Stellantis NV, propietaria de las marcas Jeep y Ram, anunció la suspensión temporal de actividades en sus plantas de Windsor, Ontario, y Toluca, México, en respuesta a los aranceles del 25 por ciento impuestos por el gobierno de Estados Unidos a las importaciones de automóviles.
La planta de Windsor detendrá operaciones durante dos semanas a partir del lunes, mientras que la de Toluca permanecerá inactiva durante todo abril.
Estas medidas también afectarán a aproximadamente 900 empleados en plantas de tren motriz y estampado en Estados Unidos que suministran componentes a las fábricas en Canadá y México.
El presidente del sindicato United Auto Workers (UAW), Shawn Fain, calificó los despidos como innecesarios, argumentando que Stellantis tiene la capacidad y la fuerza laboral para mantener la producción.
La decisión de Stellantis refleja las dificultades que enfrentan los fabricantes de automóviles debido a las políticas arancelarias de la administración Trump, que buscan proteger la industria nacional pero generan incertidumbre en las cadenas de suministro internacionales.