Finalmente se confirmó lo que le adelantamos la semana pasada, luego de la gran sonrisa de Guillermo Pacheco Pulido, cuando salió de las oficinas del Congreso del Estado.

A sus casi 86 años de edad, el priista se convirtió en uno de los gobernadores más longevos en la historia de Puebla.

Nació el 8 de febrero de 1933.

Y el tiempo vaya que lo ha aprovechado en la política poblana.

Cursó la carrera de abogado notario y actuario en la Universidad Autónoma de Puebla.

Fue dirigente de CNOP estatal, diputado local y dos veces legislador federal.

Además, fungió como presidente del PRI estatal y del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) en dos sexenios consecutivos.

Tuvo el cargo de presidente municipal de Puebla de 1987 a 1990 y precandidato al gobierno del estado en 2004, cuando fue vencido por Mario Marín Torres en la contienda interna del PRI.

Fue presidente del TSJ en 1999 con Melquiades Morales y cuando Mario Marín llegó a gobernador fue ratificado en el cargo, tres años más.

Durante su gestión en el TSJ, fue cuando se presentó el proyecto de crear Ciudad Judicial.

Ahora, desde este lunes 21 de enero, ya es gobernador interino de Puebla para por lo menos medio año, cuando tendrá que convocar a elecciones en menos de 10 días.

El cargo hace menos de un mes, ni él mismo lo soñaba, sobre todo cuando ya vivía su jubilación.

Este es el mensaje que se esperaba para saber de manera oficial que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ha tomado el poder en Puebla, dicen los que saben.

Todo porque su hijo Javier, fue uno de los que financiaron la campaña de Luis Miguel Barbosa Huerta en la elección del 1 de julio.

Por lo mismo, dicen los que saben, el camino al barbosismo ha sido allanado.

Tiempo al tiempo.

Gali en la lucha

Mientras tanto, en la tienda de enfrente, con la toma del mando de Tony Gali, llega un respiro a lo que fue el grupo morenovallista.

Los morenovallistas, tuvieron que mutar al galicismo, al no tener otra opción de supervivencia.

Finalmente entraron en conciencia que el galicismo con su estructura y buena imagen es la última esperanza del fin de una era.

Aunque muchos se negaban, con la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo y del Senador Rafael Moreno Valle Rosas el pasado 24 de diciembre, terminó la era morenovallista.

La misma se cortó cuando estaba más fuerte que nunca. Duró al menos ocho años en Puebla.

Hay que decirlo, al final de su gobierno, Tony Gali, ya había roto con varios integrantes de este grupo político.

Los mismos lo veían con recelo, sobre todo por haber crecido su imagen como nadie tras ser gobernador.

Todo aunado a que nadie del morenovallismo pudo crecer porque simplemente no los dejó el jefe.

Contrariamente, gracias a que los 20 meses que fue mandatario Gali Fayad, supo deslindarse poco a poco del morenovallismo y crear su ola galicista, lo que lo fortaleció.

Incluso también en esos últimos días rompió totalmente con el operador político clave del morenovallismo: Eukid Castañón Herrera.

El acabose de esa relación fue al final de su administración, cuando Eukid operó para que en los últimos días se anunciara el aumento al pasaje de transporte público, para no afectar al naciente gobierno de Martha Erika Alonso.

Pero Gali, con todo el colmillo del mundo, no ordenó el aumento, a sabiendas del detrimento en los bolsillos de la gente y de su propia imagen.

Esto causó un fuerte pleito entre ambos personajes y con el morenovallismo.

Al morir Moreno Valle y Martha Erika en el accidente de helicóptero, inmediatamente los huérfanos de morenovallismo se reunieron.

Unos trataron de sacar a Gali de la jugada, pero otros más sensatos lo vieron como el único salvavidas, sobre todo por la buena relación con la federación, lo que lo convierte en su único puente.

De este modo, Gali llegó a poner sus condiciones, lo que fue leído por Eukid, como el final de todo.

El operador, decidió retirar sus canicas y anunciar su jubilación política. Ahora la pregunta es a quién se las ofrecerá.

El exmandatario estatal, al tomar el mando, se dice que también ofreció la cabeza de Luis Banck Serrato, aunque muchos insisten verlo como el próximo candidato.

Todo porque Banck, dejó muy mala imagen con la federación por aquel discurso incendiario en la ceremonia fúnebre de las víctimas del accidente aéreo.

Ese grito de “Justicia”, no gustó en las altas esferas de México.

Ahora, el galicismo está en marcha trabajando para lograr los acuerdos y consensos con todos los grupos políticos, pero sobre todo con Morena.

Todo con miras a fortalecerse para la elección a gobernador que se hará a mediados de 2019.

Una encomienda muy, pero muy complicada, pero no imposible.

Y de ello dependerá el candidato idóneo, pero de eso les platicaré en la siguiente entrega.

Tiempo al tiempo.