La “suma” de un represor, claramente identificado con el morenovallismo poco puede aportarle a cualquier candidato, sobre todo si el suspirante se precia de ser un soldado lopezobradorista enfocado en la Cuarta Transformación del país.

Subir al templete y dejar que te levante la mano un hombre como el exsecretario de Seguridad Pública, que lo mismo realizó desalojos a punta de pistola, que agredió a reporteros y que abrió la puerta del estado al crimen organizado, es un tema que no puede pasar desapercibido.

No hay que olvidar que Ardelio Vargas jamás rompió con Moreno Valle, por el contrario, hasta el final mantuvieron una relación cercana que dio frutos, gracias a los acuerdos electorales signados en la Sierra Norte, particularmente en el municipio de Xicotepec.

Abrirle la puerta a este personaje se puede equiparar con sumar a Eukid Castañón o a Marcelo García a las filas de Morena.

¿Quién fue el asesor que pensó que invitar al templete y cederle el micrófono a un represor era una buena idea?

Con Vargas Fosado sumado a la campaña, ¿con qué argumentos nos puede asegurar el precandidato de Morena que vendrán tiempos mejores y que se respetarán las garantías de los poblanos?

Definitivamente, por donde se le vea, la presencia de Ardelio representa un lastre en las filas barbosistas.

Sin duda, no sólo para Luis Miguel Barbosa, sino para todos quienes buscan el respaldo ciudadano como Alejandro Armenta y Nancy de la Sierra, es tiempo de reflexionar y cerrar la puerta a quienes tanto daño le hicieron a Puebla.

Porque si bien es cierto que Moreno Valle era el autor intelectual de la persecución de sus enemigos, incluidos los medios incómodos como Intolerancia Diario, los autores materiales siguen vivos y uno de ellos es Ardelio Vargas.

Quienes los padecimos, no podemos ser cómplices mudos de este inesperado regreso.

Para quienes olvidan esos oscuros pasajes, la hemeroteca de Intolerancia Diario conserva esta columna que publiqué el 31 de mayo de 2012:

Y la vuelve a hacer

Ardelio Vargas Fosado, el secretario de Seguridad Pública del Estado una vez más ordenó golpear periodistas, con el pretexto de imponer el orden.

Es ridículo pensar que Ardelio Vargas no tuvo nada que ver en la agresión a periodistas, cuando hay antecedentes de que la represión es su modus vivendi.

Sin embargo, con el cinismo que le caracteriza, busca un “chivo expiatorio” para tratar de limpiar su desgastada imagen de represor.

Sin embargo, ¿quién le cree?

Ya el pasado 6 de diciembre de 2011, Intolerancia Diario documentó la agresión a reporteros en el municipio de Chignahuapan.

En esa ocasión, se escuchó a Ardelio Vargas Fosado, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, ordenar reprimir a un grupo de reporteros que cubrían un violento desalojo de integrantes de la UNTA, en Chignahuapan.

Las voces son de Vargas Fosado (Ardelio), del subdirector Segismundo Doguin Garay (Doguin), del director de la Policía Estatal Preventiva, Ricardo Ariel Vera Lira (Vera), además de un elemento de la Policía Estatal (PE).

PE: Líder, líder, son del pueblo, de aquí de Chignahuapan.

Ardelio: Pues no creo.

Doguin: Está bueno, al rato le regresas sus cámaras, nada más sin video.

Doguin: Van a echar pedos, pero ni modo.

Doguin: Se identificaron como prensa o nomás andaban por ahí, nosotros no sabíamos ni quiénes eran.

Vera: Jefe, no sabíamos quiénes eran pero todo mundo nos atacaba, no sabíamos si eran buenos o malos, haciéndole al “politichino” escondiéndose entre los matorrales.

Doguin: ¿Y nosotros no los filmamos a ellos?

Vera: No, jefe, no hubo tiempo, hubiera visto, estuvo muy grueso.

Vera: Jefe, a los carros los coyotes, este problema ya se acabó.

 Ardelio: Líder.

Vera: Adelante, señor.

Ardelio: A esos cabrones no les devuelvan las cámaras hasta allá, y bórreles toda la imagen que tienen. De tontos nos van a acusar si se las devolvemos, ¡que chinguen a su madre! Nos agredieron, también eran parte de ese grupo.

Vera: Sí, señor.

La grabación que publicó Intolerancia Diario en donde se escucha al secretario de Seguridad Pública, Ardelio Vargas, ordenar un ataque a un grupo de reporteros de la Sierra Norte para quitarles sus cámaras y borrar los videos de un operativo en Chignahuapan, confirma la postura intolerante del titular de esa dependencia, quien al referirse a los periodistas agredidos aseveró tajantemente: “Que chinguen a su madre”.

Lo que se lee, no se juzga.