Es triste saber que cada cosa que escribo jamás transmitirá a mis cuatro lectores lo que en realidad siento o pienso, porque cada quien, interpretará lo escrito, según su personal circunstancia de vida. Por ejemplo: Si yo le digo a mi compadre que la lluvia es vida, que es maravilloso ver caer la lluvia, de seguro que me dirá hasta de lo que me voy a morir, porque su casa se ha inundado tres veces con la lluvia. 

Si mi comadre me dice que parir un hijo es dolorosísimo, yo pensaré que exagera,  porque lo que si duele es una patada en los tompiates —en las partes nobles—, dirían los antiguos.

Mi vecina camina, a veces, como pollo espinado porque le duelen los callos, yo pienso que exagera, porque nunca he tenido un callo.

Así es, lector querido, cada quien piensa y siente de manera diferente; lo que quiere decir que, en este contaminado planeta, existen casi ocho mil millones de formas distintas de ver una misma cosa, puesto que somos casi esa cantidad de maceguales sobreviviendo en el planeta. 

Por otra parte es una cosa genial que no exista en el planeta otro tameme como yo en todo el universo “conocido”….WOW. Lo triste del caso es que, absurdamente quiero y pretendo que la gente que me rodea, piense y sienta lo mismo que siento y pienso…Es como de locos, porque al final, esto desencadena los choques emocionales que afectan nuestra salud.