El pasado 3 de enero les anticipé que el helicóptero en el cual viajaron Rafael Moreno Valle, Martha Erika Alonso y tres personas más había despegado desde la residencia del empresario José Chedraui, en la zona del bulevar Juárez-Serdán y no del helipuerto del Triángulo de las Ánimas. 

Después de dos meses y tras revivir la crisis federal, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes confirma el dato y reconoce que el patio de la casa de los papás de Chedraui Budib fue el lugar de donde despegó el ya famoso Agusta blanco.  

Que este jueves el secretario, Javier Jiménez Espriú, diga que efectivamente la aeronave salió de un lugar distinto a lo registrado en el audio de la Torre de Control abona al intento por apagar el fuego aunque al mismo tiempo genera “ruido”.

Si se trataba de un dato medianamente conocido, ¿Por qué pretendía la SCT ocultar que se utilizaba un helipuerto “paralelo” desde el cual muchas veces despegó Rafael y otros empresarios y políticos? 

Si bien resulta absurdo responsabilizar al ex diputado federal, el intento de la dependencia por reservar esa información sí generó un morbo innecesario que sólo abona a ese “sospechosismo” que los mexicanos tenemos en el ADN, máximo cuando Andrés Manuel había gritado a los cuatro vientos que la información relacionada con las investigaciones del helicopterazo se compartiría puntual y oportunamente.

Aquí un fragmento de lo publicado en esta columna, el pasado 3 de enero:

El helicopterazo y el error de partida

Ayer por la mañana, en su habitual conferencia de prensa, Andrés Manuel López adelantó que hoy dará a conocer los avances sobre la investigación de la caída del helicóptero en el que perdieron la vida Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle.

En medio de la incertidumbre y de la vorágine de historias encontradas que circulan en las “benditas” redes sociales, resulta muy interesante conocer las primeras conclusiones de las líneas de investigación seguidas por el gobierno federal.

De entrada, será fundamental que la investigación parta de una base real, la cual debe corregir un tema fundamental para que se generen certezas. Me refiero a la versión inicial en la que se asegura que la aeronave despegó del helipuerto de la Torre del Triángulo de Las Ánimas, lo cual no obedece a la realidad, toda vez que partieron de la casa del empresario y ex diputado local Pepe Chedraui Budib, en la avenida Hermanos Serdán.

Si un dato básico y elemental en la investigación como lo es el punto de despegue, se fundamenta en un dato falso, ¿cómo van a lograr que la sociedad le dé credibilidad a la investigación?

Una fuente experta en aeronáutica me hace ver que cuando un helipuerto privado no está autorizado y registrado de manera oficial, de manera indebida se acostumbra registrar un helipuerto que reúna los requisitos de registro, para evitar sanciones y conflictos con las aseguradoras en caso de algún siniestro.

Sin embargo, más allá de este posible razonamiento, el lugar de partida se convierte en un tema preponderante en las indagatorias sobre las causas de este desastre aéreo.

¿Cómo darle credibilidad a una investigación, cuando ni siquiera han podido descubrir el error en el helipuerto de procedencia?

Otro tema que genera nuevas dudas sobre la investigación, es el hecho de haber recurrido a Transportación Sefety Board (TSB) de Canadá, cuando en ese mismo país, se encuentra la sede de la International Civil Aviation Organization (OACI), que es el organismo de mayor prestigio en el mundo. Esta agencia con sede en Montreal fue creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1944 como resultado del Convenio sobre Aviación Civil Internacional para estudiar los problemas de la aviación civil internacional y promover los reglamentos y normas únicos en la aeronáutica mundial.

Y por último, habrá que conocer la versión que den a conocer el día de hoy en la conferencia matutina de AMLO, ya que algunos de los expertos extranjeros, apenas llegarán mañana para iniciar sus investigaciones.

Esperemos que —en caso de hacerlo—, los avances que den a conocer, sean lo suficientemente sólidos, para poder disipar dudas y generar mayores certezas.

En este momento, versiones ambiguas y sin sustento técnico, sólo abonarán a la incredulidad en la que vivimos los poblanos.

¿Serán capaces de aportar información contundente, que les permita ganar un poco de confianza?