Con una capacidad extraordinaria de sobrevivencia, el priismo —con nueve décadas a cuestas—, se empeña en mantenerse con aliento y lo ha hecho de una forma francamente inesperada.

Esta vez no me refiero a los priistas en lo personal, sino al espíritu del ex partidazo, que buscaba ansioso un nuevo cuerpo que ocupar.

Observando el comportamiento de las campañas del nuevo partido hegemónico, particularmente en sus actos de cierre, y no tengo duda que ese espíritu ya logró su ansiada transfiguración.

Sorprendentemente, ese espectro sólo cambió en su trilogía de color, para asumir un marrón uniforme; por lo demás, su nuevo cuerpo obedece plenamente a su esencia.

No puede traicionar a su alma misma, por eso es que no se pueden omitir ninguna de sus prácticas ancestrales. La bufalada, el acarreo, la simulación, las vacas sagradas, los rancios discursos, las porras, las lonas, las banderas, el confeti y la foto con la mano en alto.

Viendo los mítines de unos y otros, retrocedí en el tiempo y terminé convencido de este renacimiento. Una rara especie de Ave Fénix que pensé estaba en peligro de extinción.

Nada ha cambiado, el espíritu del viejo PRI, goza de cabal salud.

Legislar es un asunto muy serio; ¡explíquenles!

Eliminar las bolsas de plástico en las tienditas de la esquina, carnicerías, pollerías y hasta en las tiendas de autoservicio y departamentales suena genial para todos aquellos que nos mostramos preocupados por el medio ambiente, pero la misma medida podría ocasionar el desempleo de hasta tres mil trabajadores en Puebla que directamente se encuentran asociados al tema de la producción y comercialización de estos productos.

La iniciativa de la diputada del Partido Encuentro Social (PES), Nora Escamilla, se encuentra en comisiones y aunque ambientalistas y hasta representantes de la Coparmex le han dado su respaldo; es preciso recordarle que innumerables familias se encuentran en vilo por esta idea.

Partiendo de la base de que soy un enemigo de las bolsas de plástico y que aplaudo a quienes las rechazan y acuden a los autoservicios con su bolsa lavable por el daño que provocan al medio ambiente, debo decirle a la diputada que olvidó un punto muy importante: que toda iniciativa de ley que conlleve una prohibición, debe incluir soluciones alternativas para los afectados.

En este caso en concreto, los empresarios y los trabajadores de este ramo perderían sus inversiones y fuentes laborales respectivamente.

No se trata de prohibir por prohibir, sino de generar alternativas viables, con el compromiso a corto y mediano plazo de los empresarios de adquirir tecnologías alternativas y ecológicas para lograr que Puebla sea un estado más comprometido con el cuidado del medio ambiente.

Prohibir las bolsas resulta un tema importante, pero sí de verdad se busca una ley de avanzada y no un simple efecto populista, hay que trabajar en una ley integral que contemple el material de todo tipo de empaques, reciclado de basura, manejo de residuos peligrosos y el control de toda una gama de productos contaminantes que tenemos que contemplar en una verdadera legislación ambiental.

No se puede legislar por modas, ocurrencias ni copiando otros ordenamientos de estados y países con circunstancias sociales, culturales y financieras muy distintas a las nuestras.

Pongamos un ejemplo. ¿De qué sirve la prohibición de las bolsas plásticas, si los productos comprados están envueltos en materiales de unicel, polietileno, papel aluminio, celofán y muchos otros materiales altamente contaminantes?

No faltará quien piense que por algo se empieza. Pero en realidad, si se quiere ser serio en estos temas, se necesita hacer una ley integral que considere a todos los sectores, principalmente los empresarios involucrados, que incluso pueden recibir beneficios a través de los llamados bonos verdes.

Lamentablemente, este tipo de leyes, son más populistas, que ambientalistas.

Sobra decir que la diputada no contactó, ni consultó a los empresarios que se verán directamente afectados para tratar de encontrar una alternativa a su propuesta de prohibición.

¿Será acaso que en lugar de estar atenta a su trabajo como legisladora se ha distraído en los últimos días con las precampañas de Morena?

Lamentablemente a estos nuevos diputados, les cuesta mucho trabajo la creación de leyes, no sólo por su ignorancia de la técnica legislativa, sino por su falta de trabajo social y nula sensibilidad política.

Para ellos, por encima de todo lo anterior, están las puntadas, las ocurrencias, las modas, los caprichos y los efectos electorales.

Por esa razón es que los yerros legislativos son el pan de cada día, con todas las consecuencias que esto implica.

Entiéndanlo, en temas legislativos, las ocurrencias, disfrazadas de buenas ideas, corren el riesgo de convertirse en serios dolores de cabeza cuando no existe una planeación sistemática detrás de las iniciativas. Ni más, ni menos.