Ante el regreso a clases, el aumento de contagios en menores de edad y las dudas que continúan en torno a la vacunación, anoche el pediatra Sergio Assia me concedió una entrevista que terminó en una informada y preocupante plática.

La conversación no tiene desperdicio y si usted decide verla en demanda en nuestras redes, escuchará puntos de vista que además de informarlo, lo estremecerán al confirmar —entre otras cosas— que el Covid se quedará con nosotros para siempre.

También hablamos de los absurdos y las estupideces qué hay en torno a la pandemia, al igual que de las medidas sanitarias que realmente sirven, la mejor manera de realizarlas y en cuáles de plano son ridículas.

Además realizamos un recorrido por el pésimo manejo de la pandemia que ha realizado el gobierno federal desde el inicio cuando —por desconocimiento de la enfermedad— le apostó a la llamada inmunidad de rebaño.

De viva voz nos contó que por más que hicieron solicitudes escritas a la federación para que los médicos, enfermeras, camilleros y administrativos del sector privado pudieran estar entre los primeros vacunados, la respuesta fue un no rotundo, por ello tuvieron que esperar a que las dosis por edad los alcanzaran y en muchos casos enfermaron antes de ser vacunados. Varios colegas fallecieron por las complicaciones que genera la Covid.

Hablamos también de la infame declaración de Hugo López-Gatell acusando a los niños de “robarle” las vacunas a adultos.

El pediatra, con reconocimientos internacionales, ahondó en las variantes del virus y la pandemia. Soltó algunos datos escalofriantes, como que faltan años luz para que se logre una vacunación masiva y que la enfermedad llegó para quedarse, tristemente porque no cumplimos con las medidas sanitarias.

Reiteró que se trata de un virus, relativamente débil que se puede destruir fácilmente con la ventilación adecuada de espacios y con el jabón, de ahí la importancia del lavado correcto y constante de manos.

Los niños sí mueren por Covid

Ratificó que los niños sí se enferman y que también mueren. Y aunque por fortuna el porcentaje es menor que en los adultos, los infantes contagian y ponen en peligro a sus familiares.

Y para rematar, hay que ponernos a temblar porque el riesgo de que una próxima variante resulte resistente a las vacunas es muy alto y en caso de darse, estaremos peor que cuando empezamos.

Así las cosas, lo único que queda es el uso del cubrebocas, la ventilación de los espacios y la protección de la vacuna.

No hay ningún otro camino.

La vacuna en niños vista desde USA 

También comparamos las reacciones y mensajes desde el gobierno federal de Estados Unidos y México, la vacunación en ambos países, la cantidad de dosis aplicadas y principalmente la inoculación a menores de edad.

Ayer, el Distrito Escolar de Los Ángeles aprobó una ley que exigirá que todos los estudiantes mayores de 12 años estén vacunados, medida diametralmente opuesta a los amparos que tienen que estar promoviendo los padres de familia para que sus hijos no mueran en caso de contagiarse.

Además la administración federal de Joe Biden lanzó una advertencia que más suena a obligación: todas las empresas que reciban apoyos de gobierno deberán comprobar que la totalidad de sus empleados están vacunados, de lo contrario deberán hacer pruebas diagnósticas semanales, fijar sana distancia, uso de mascarillas y una serie de medidas que resultarán tan onerosas para las firmas, que obligará a que todos los trabajadores se vacunen.

Nuevamente, en México, el gobierno federal lejos de promover la ciencia y la salud, apuesta a que la gente pierda interés en vacunarse, pichicatea las dosis y sin decirlo, pareciera que el mensaje es: no necesitan hacerlo.

Con esos dos ejemplos vemos las diferencias entre ambos estilos de gobierno, uno que entiende la salud de su población como una inversión para su crecimiento y otro que lucra electoralmente con la salud de su “pueblo bueno”.