Hay iniciativas legislativas que nacen con las mejores intenciones pero que terminan en la congeladora o con resultados nulos.  

Esta es la suerte que podría correr el exhorto de la diputada petista, antes morenista, Nora Escamilla quien en aras de reducir el impacto ambiental propuso que durante una semana los poblanos no compremos productos que se comercialicen en envases de plástico, mejor conocidos como PET.  

El sustento de la legisladora, tomado de estudios universitarios, es alarmante, Puebla es de las entidades que más desechos de este estilo genera, a nivel nacional.  

Y es también de los estados que más plásticos produce. Una de cada 10 botellas PET que usted mire en el país –desde Tijuana hasta Tapachula- fue producida en alguna fábrica poblana. De ese tamaño es el mercado y la industria.  

Nadie puede oponerse a la urgente necesidad de realizar acciones que permitan al planeta regenerarse, el calor extremo que padecemos en estos días es un recordatorio de que nos estamos acabando el mundo.  

Sin embargo y hablando en plata, ¿usted se imagina vivir toda una semana sin adquirir refrescos no retornables, botellas de agua, jugo o cualquier otro líquido que hoy se comercializa en estas presentaciones

¿Se animaría a que en la tiendita de la esquina le vendan los refrescos en envases “reutilizados”? 

¿Compraría un litro de agua para beber que estuviera almacenada en un tambo y para la cual usted mismo debería llevar su tupper, termo o cantimplora?  

Más allá de que un exhorto no es más que un llamado a misa, es decir, no implica sanción alguna por su incumplimiento, reitero que se trata de una propuesta con muy buena intención, pero improbable.  

Y es aquí donde surge mi duda, ¿la diputada es tan inocente como para hacer esta propuesta o simplemente está presentandoideas” para inflar su currículo legislativo

Es pregunta, que conste.