Corren las últimas horas para que los aspirantes del Frente Amplio por México logren el cometido de juntar las 150 mil firmas y aunque el número es muy simbólico, en comparación con la cantidad de votos que deberán alcanzar si quieren sacar a Morena del Palacio Nacional, sí enfrentan algunas complicaciones.

El error que no calcularon fue algo muy común en cuestiones de Tecnologías de la Información, pero terriblemente costoso en materia política.

Al lanzar la plataforma para la recolección de apoyos, la página presentó durante las primeras 48 horas, fallas que fueron desde la intermitencia, hasta la imposibilidad de registrar la firma a favor de cualquiera de las y los 12 aspirantes.

La incapacidad para lanzar un buen sistema que permitiera registrar a todos esos ciudadanos tuvo que ser subsanada con ajustes mayores debido a que nunca pudieron extraer los datos de la credencial de elector.

Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Las fallas en la plataforma, provocaron que toda la expectativa y el interés genuino de algunos ciudadanos por participar en este ejercicio, terminará en un sentimiento de incredulidad.

Lo que debió haber sido un fenómeno orgánico en donde la ciudadanía de manera natural se sumara, se perdió en esas 48 horas y se desinfló el efecto.

Pocas personas, de los que tuvieron la mala experiencia en los primeros días, regresaron a la semana siguiente para dar su respaldo a cualquiera de los suspirantes.

Con excepción de Xóchitl y Beatriz, quienes han asegurado —pensemos que sí— que ya rebasaron el número de firmas solicitado, el resto de los participantes ahora se encuentran contra el reloj para tratar de que sean las estructuras partidistas y no los ciudadanos, quienes entren a firmar.

Esto no quiere decir que la gente no vaya a salir a votar por el Frente Amplio en las próximas elecciones, pero se perdió una parte importante de la inercia que había generado el proceso opositor.

Ahora se encuentran en una disyuntiva, ¿Qué harán si sólo uno alcanza el número? ¿Nombrarán a esa persona candidato, sin aprovechar el periodo planteado para debatir?

Veremos y diremos.

Xóchitl entre el carisma y la cursilería

Aunque en estos primeros días de pre-precampaña, la estrategia de ser contestataria, dicharachera y hasta populista, le ha funcionado bastante bien a Xóchitl Gálvez, para conectar con gran parte de la población, lo cierto es que se encuentra caminando sobre un hilo muy delgado.

Si bien es cierto que sus respuestas le han sumado puntos al carisma, a la percepción de agilidad mental, de simpatía y hasta de la picardía; Xóchitl también deben tener en cuenta que si se le pasa la mano, pueden caer en la cursilería, la banalidad y hasta en la grosería.

Es un arma de dos filos.

Por ello tendrá que tener mucho cuidado, porque el video que lanzó este fin de semana justamente cae más en la cursilería y poca gracia.

Aunque en las elecciones pasadas vimos que los mexicanos se dejan decantar por frases populares, habrá que observar si la misma estrategia le puede sumar puntos a ella, máxime porque justamente trata de encabezar una propuesta opuesta al populismo.

Si Gálvez insiste en convertirse en la versión femenina de Andrés Manuel, es muy probable que termine por desinflarse.

Ni más ni menos.