El sector de la construcción creció mucho más que el total del sector industrial en el país, porque mientras la industria en total se sostuvo con un crecimiento total del 0.2 por ciento, la construcción alcanzó hasta el 4.1 por ciento.

A decir del analista económico de la UPAEP, Anselmo Chávez Capó, desde el mes de septiembre del año pasado, la actividad industrial aumentó un 0.2 por ciento a tasa mensual.

Por componente y con series ajustadas por estacionalidad, la variación mensual de la producción en las industrias manufactureras creció un 1.7 por ciento, en generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, suministro de agua y de gas natural por ductos al consumidor final disminuyó un 0.2 por ciento.

Mientras que, en minería, aumentó un 1 por ciento, y en construcción, creció un 4.1 por ciento.

“A tasa anual y con cifras desestacionalizadas, la actividad industrial incrementó un 4.5 por ciento en términos reales en septiembre pasado”.

Por sector de actividad económica, la construcción avanzó un 19.5 por ciento; la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, suministro de agua y de gas natural por ductos al consumidor final, un 7.2 por ciento, Industrias manufactureras, un 1.2 por ciento y minería, un 0.8 por ciento.

Es importante destacar que, en México, la industria de la construcción es uno de los sectores principales en nuestra economía y gracias a la inversión pública y privada, este sector genera empleos de manera directa e indirecta.

Y es que los proyectos de construcción promueven la actividad económica de sectores conexos, tal es así que en el año 2021 este ramo contribuyó con el 6.8 por ciento del producto interno bruto de nuestro país.

En la última década, la industria mexicana de la construcción se ha visto en problemas tras ocho años consecutivos, lo anterior, de acuerdo con Statista Research Department.

Cabe recordar que, a finales de 2020, se registró una fuerte caída de alrededor del 23 por ciento en el valor de producción de dicho sector, en parte causada por la pandemia de COVID-19, la cual paralizó a varios sectores de la economía mexicana, sin embargo, en 2021 logró una ligera recuperación.
 
En ese escenario, desafortunadamente, dentro de nuestra legislación aún existen obstáculos para los pequeños y medianos constructores, para que puedan competir en condiciones de igualdad con las grandes empresas y eso los limita dentro de la jugada.

Asimismo, una limitante sin lugar a duda es el tema de los anticipos en los contratos de obra pública, que representan un pago por adelantado que realiza la dependencia o entidad para que el contratista realice en el sitio de los trabajos la construcción de sus oficinas, almacenes, bodegas e instalaciones.

Además, en algunos casos, para los gastos de traslado de la maquinaria y equipo de construcción e inicio de los trabajos que, son altos costos para las empresas constructoras de limitados recursos.