La obesidad infantil se ha convertido en un problema de salud pública alarmante en el estado de Puebla, donde aproximadamente el 29% de los niños de entre 5 y 11 años presentan sobrepeso u obesidad, de acuerdo con datos recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT).

En el grupo de adolescentes, la situación es igualmente grave: tres de cada diez jóvenes de entre 12 y 19 años enfrentan problemas similares.

Este panorama coloca a Puebla entre los diez estados con mayor prevalencia de obesidad infantil en México.

A nivel nacional, la situación no es menos preocupante. Según UNICEF, México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, afectando a tres de cada diez niños.

Este dato refleja un problema que se extiende de manera generalizada en el país, exacerbado por malos hábitos alimenticios, un entorno sedentario y la falta de actividad física desde edades tempranas.

La pandemia de COVID-19 agudizó de manera dramática este problema en Puebla.

Durante ese periodo, los casos de obesidad en menores aumentaron un alarmante 76%, afectando principalmente a las mujeres.

Malos hábitos y consecuencias

El consumo habitual de bebidas azucaradas, botanas, dulces y postres, así como la falta de ejercicio regular, son factores determinantes en la propagación de este fenómeno.

Las autoridades advierten que la obesidad en menores no solo afecta su salud física, sino también su bienestar emocional y social, exponiéndolos a situaciones de acoso escolar y problemas de autoestima.

La estigmatización y el bullying relacionados con el sobrepeso dejan cicatrices emocionales profundas que deben atenderse junto al tratamiento médico.

Las complicaciones de la obesidad infantil incluyen enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, apnea del sueño y ciertos tipos de cáncer.

Además, se asocia con dificultades respiratorias, dolores articulares, cansancio crónico y limitaciones en la movilidad. Estas afecciones, que antes se consideraban exclusivas de adultos, ahora afectan a menores que no reciben tratamiento adecuado a tiempo.

Combate

Ante esta realidad, la Secretaría de Salud de Puebla ha implementado estrategias para frenar la obesidad infantil, exhortando a la población a realizar revisiones periódicas y fomentar estilos de vida saludables mediante Grupos de Ayuda Mutua (GAM).

Además, se han intensificado campañas de concientización dirigidas a padres de familia y maestros, quienes desempeñan un papel crucial en la prevención desde los hogares y las escuelas.

A nivel federal, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha lanzado el programa 'Juntos por un desarrollo saludable', enfocado en combatir este problema en más de 5,200 escuelas de todo el país.

El IMSS reporta que este programa beneficia a más de 250,000 niños y adolescentes, promoviendo hábitos saludables a través de la educación nutricional y la actividad física, involucrando a padres y maestros en la lucha contra la obesidad infantil.

Según Cecilia Barros Espinosa, directora de Nutrición y Asistencia Alimentaria del Sistema DIF Municipal, aproximadamente el 30% de los niños en edad escolar en la capital poblana presentan sobrepeso u obesidad.

Señaló que el 10% de la población estudiantil presenta problemas de bajo peso y/o desnutrición, especialmente en zonas marginadas como las juntas auxiliares de San Miguel Canoa y Azumiatla.

Especialistas en nutrición y salud pública recomiendan una serie de medidas preventivas: mantener una dieta balanceada, reducir el consumo de productos procesados, azúcares y grasas, realizar al menos 30 minutos de ejercicio diario, dormir un mínimo de siete horas diarias y acudir regularmente a revisiones médicas.

Además, insisten en que la educación alimentaria debe reforzarse desde edades tempranas tanto en el hogar como en la escuela, para establecer hábitos saludables que perduren en la adultez.