El primer ministro, Benjamin Netanyahu, descartó un alto al fuego e insistió en que su país se prepara para ampliar la ofensiva militar contra Gaza, que en sólo 72 horas ha causado la muerte a 88 personas, la mayor parte de ellas civiles.

Netanyahu tuvo, sin embargo, que frenar a los miembros más duros de su gabinete, que le exigieron incrementar el castigo a la Franja con medidas como la interrupción del suministro de electricidad y agua que Israel controla.

Sin embargo, la organización israelí de defensa de los derechos humanos Betselem recordó hoy que atacar viviendas de milicianos palestinos "viola el derecho humanitario internacional" y que bajo ninguna justificación es un objetivo legítimo.

AGENCIA XINHUA