Sangre, muerte, lágrimas, dolor, temor por su vida y la vida de sus hijos... es la realidad cotidiana de los palestinos en las últimas tres semanas de intensos bombardeos desde el territorio israelí. Según los últimos datos, durante la operación israelí contra la Franja de Gaza han muerto más de 1.100 palestinos, entre ellos alrededor de 200 niños. 

Tras el último ataque de Israel contra una escuela de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), su comisario general, Pierre Krähenbühl, publicó una declaración con una fuerte crítica. Aunque se trata de la sexta escuela de la UNRWA dañada por las fuerzas armadas de Israel, esta la primera vez que la agencia de la ONU responde con críticas.
 
En la madrugada de miércoles el ataque israelí contra la escuela de la UNRWA localizada en el campo de refugiados en Jabaliya, en Gaza, se cobró la vida de al menos 19 de los 3.300 palestinos refugiados en su interior. Según la UNRWA, todos ellos abandonaron sus casa siguiendo la orden del Ejército israelí, mientras que los datos sobre la disposición exacta de la escuela le fueron entregados a Israel 17 veces, la última vez horas antes del ataque.
  
"La noche pasada fueron matados niños mientras dormían junto a sus padres en el suelo de una aula en un refugio designado por la ONU en Gaza. El asesinato de niños mientras duermen es una afrenta pública contra todos nosotros, una fuente de vergüenza universal", reza la nota.
  
"Condeno en los términos más enérgicos posibles esta grave violación del derecho internacional por las fuerzas israelíes", agregó el comisario general, llamando a la comunidad internacional a desarrollar acciones políticas para poner fin de inmediato "a esta masacre continua".