Fue la fiesta para el gobernador de la alternancia, Rafael Moreno Valle. Todo el escenario para él, sin nadie que le hiciera sombra.

En el Centro Expositor, sin respuestas que le hicieran sentir incómodo, ni halagos que fueran evidentemente primarios, Rafael Moreno Valle rindió su primer informe de gobierno.

No hubo disensos ni contrapesos.

El despliegue del titular del Poder Ejecutivo para medirse en su informe incluyó la presencia de dirigentes nacionales de partidos políticos, gobernadores de los estados y —sólo separado de él por un asiento— la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, presente en los actos simbólicos del primer gobernador de Puebla postulado por partidos de oposición.

Si bien en el sexenio marinista el poder del Ejecutivo se vio opacado por la escandalosa persecución de periodistas —como en el caso Lydia Cacho— ayer en el Centro Expositor el ego del gobernante en turno se resarció con la eficiencia del rating y la estrategia mediática que convirtió cualquier reflexión orwelliana en un vano síntoma del siglo pasado. Detrás del gobernador, una gran pantalla en la que su imagen se magnificaba. Como en los viejos tiempos el mandatario fue el centro de su informe: del ego marinista al ego morenovallista.

Y aunque Marín no estaba, el culto al gobernante en turno permaneció intacto, como la gran herencia de la cultura priista a la vida política local. Los actores fueron otros pero las formas permanecieron intactas, desde la respuesta de buen outfit en el Congreso local hasta la bienvenida a Elba Esther Gordillo, suerte de gratificación emocional sine qua non.

El gobernador saludó con afecto al exsecretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán, presidente de la Fundación Azteca.

Además, pasó lista a los gobernadores que asistieron a su informe. También a los exgobernadores, Melquiades Morales Flores, Mariano Piña Olaya y Guillermo Jiménez Morales.

Algunas cosas sí cambiaron: de la matraca marinista —esa de las lonas y las gritonas “espontáneas”— se pasó a la “cibermatraca”, porra digital que hizo la delicia de los timeline y reivindicó el viejo oficio de la porra, ninguneado por su factura evidente.

Pero para los movilizados hubo recompensa: al término del acto recibieron una revista Líderes, edición especial, dedicada a los funcionarios del gobierno del estado y una sombrilla con los colores de la alianza Compromiso con Puebla, souvenirs de colección en la alternancia poblana.

La zona de Los Fuertes permaneció “blindada” por las fuerzas de Seguridad. El estadio Serdán se habilitó como helipuerto. Grupos de granaderos con sus escudos estaban listos para “actuar”. El acceso al Centro Expositor fue fluido, aunque en los minutos previos al inicio del informe la circulación se intensificó provocando algunas molestias entre los conductores.

Ya al ingreso, los “operadores” del acto encauzaban a los invitados que llegaban en grupo —aunque la alternancia aparezca, el “acarreo” permanece— luego de pasar arcos detectores de objetos metálicos.

En el Centro Expositor, al llegar los “últimos bloques”, los operadores se desesperaban acomodando a las “masas espontáneas” en sus lugares mientras la orquesta de Fundación Azteca tocaba el “Huapango” de Moncayo preparando a los asistentes para las maravillas de la alternancia en su primer año de gobierno.

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El gobernador Rafael Moreno Valle caminó por el pasillo principal del Centro Expositor. Todas las miradas se volcaron hacia él.

Caminó frente a la primera fila y saludó a los personajes VIP de su informe. Pasó frente a la profesora Elba Esther Gordillo. No la saludó. De inmediato reconvino el gesto.

El gobernador saludó a su exjefa de bancada en la LIX Legislatura. Le estrechó la mano. Un leve beso en la mejilla.

Y luego, ya desde el pódium al saludar a la profesora Elba Esther Gordillo, Rafael Moreno Valle no escatimó calificativos: “Es un honor que esté con nosotros la maestra Elba Esther Gordillo”.

El gobernador aprovechó el tema educativo para agradecer públicamente su respaldo a la dirigente magisterial, ya que dijo colaboró para impulsar el modelo de capacitación para maestros. Moreno Valle habló del “compromiso con la educación nacional” de Gordillo.

“Agradezco su compromiso con la educación y su disposición para crear en Puebla el modelo para la gran revolución educativa que demanda el país”, dijo con reverencia el gobernador.

El auditorio, plural y abigarrado, menos condescendiente con las filias políticas del gobernador de Puebla, la abucheó.

En las afueras del recinto una avioneta pasó varias veces con un manta que tenía la leyenda: “Transformar para progresar”.

Pero además de Gordillo también se encontraban José Narró Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el rector de la UAP, Enrique Agüera.

Moreno Valle saludó también a los gobernadores Gabino Cué, de Oaxaca; Mariano González Zarur, de Tlaxcala; al veracruzano Javier Duarte; desde Aguascalientes, Carlos Lozano; Fernando Ortega, de Campeche y al sonorense Guillermo Padrés. Además de Juan Sabines, de Chiapas; de Chihuahua, César Duarte; de Nayarit, Roberto Sandoval y de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú.

Quizá para “evitar contratiempos”, a diferencia de otros informes, el gobernador no mencionó a las autoridades locales, como el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera, asistente al evento. Pero mencionó al representante de la Iglesia católica, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, y les dio la bienvenida a los representantes de otros credos religiosos.

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El mensaje político del gobernador se observó en las primeras filas. Casi junto a él la profesora Elba Esther Gordillo, personaje central de la alternancia estatal.

La exdirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, amiga personal del político priista, fue recibida entre abucheos, así como otros dirigentes priistas.

Pero a pesar de la presencia de Gordillo y de Paredes Rangel, Rafael Moreno Valle —que anunció que no asistirá a ningún evento de campaña de los candidatos a puestos de elección popular durante este año— mostró sus filias transexenales y futuristas.

También mencionó al líder del PAN y excompañero suyo en el Senado, Gustavo Madero; al líder del PRD, Jesús Zambrano y al “profe” Anaya, líder nacional del Partido del Trabajo, así como al dirigente de Movimiento Ciudadano, Luis Walton.

En el mensaje político, el gobernador resaltó que el actual Congreso aprobó 49 iniciativas enviadas por el gobierno estatal, y que 95 por ciento de ellas han contado con el apoyo unánime de los legisladores.

Un momento especial del informe fue cuando el gobernador saludó a su abuelo, el general Rafael Moreno Valle, quien fue gobernador de Puebla en el período 1969-1972. Visiblemente emocionado, el mandatario e saludó a su abuelo, doctor y general, político avezado y formado en la política nacional en la década de los años 60.

La clase política se dio cita en Puebla y paladeó el futurismo de 2018.