Hay quienes piensan que para recuperar algo valioso, hay que dejarlo perder. Puede ser. Personalmente tengo mis dudas en esa premonición, aunque debo reconocer que los priistas —como todo ser humano normalito— cuando pierden, cambian de actitud y hasta se vuelven mesurados, humildes y talacheros.
Es decir, las derrotas como las que vivimos en el 2000 y la que en Puebla tuvimos el pasado 2010, nos han ido colocando en las posiciones adecuadas para saber el precio de cada quien, tanto en lo moral como en lo económico.
Y esto viene a colación porque ante la proximidad de la elección en el Estado de México, los priistas de todo el país están más que atentos a la demostración de fuerza y experiencia que tenemos a cuestas.
Una fortaleza que ha puesto tan nerviosos a los cretinos albiazules en el poder, que ya no sabe de qué forma desacreditar el trabajo y las trayectorias de quienes hemos militado en este partido, y por supuesto de quienes ahora tienen una candidatura rumbo a la elección de este 3 de julio. Gustavo Madero en su papel de dirigente nacional del PAN, ha hecho lo que ha podido por levantar el clavado pico de su instituto político.
Para su desgracia no le alcanzan los argumentos pueriles y fofos que utiliza para justificar la sarta de tonterías y resbalones que Fecal ha tenido desde que inició su mandato. Un asunto que por más que los panistas honorables —que también los hay (contados, pero los hay)— no pueden solventar bajo ningún contexto.
Mucho menos cuando ven que Fecal se ha pasado de la raya hasta con los militantes de su partido al imponerles, sin el menor rubor, a un tipo tan insulso e incompetente, además de novato en las filas albiazules, como Ernesto Cordero.
Desde luego que esto ha sido altamente celebrado por los priistas de todo el país, ya que el simple hecho de considerarlo producto del dedazo calderonista, es suficiente como para verlo como recelo y antipatía.
La cargada institucional que los esbirros de Fecal —como funcionarios, diputados, senadores o gobernadores en turno— han evidenciado cínicamente ante los medios de comunicación su ciego y abyecto apoyo a Cordero, sin considerar ninguna otra opción. Una práctica que se cansaron de exhibir como si fuera de uso exclusivo del priismo anquilosado y que tanto daño causo al país con este tipo de prácticas antidemocráticas y guaraguara, pero que ahora ellos emplean con absoluto desparpajo sin preocupación del qué dirá la sociedad al respecto. Así o más desvergonzados los tipos.
En contraste con las declaraciones fanfarronas y llenas de lugares comunes, Humberto Moreira se ha mantenido con dignidad republicana y haciendo caso omiso a las claras provocaciones con la que sus detractores y enemigos políticos lo han querido bloquear y denostar mediáticamente. Moreira trae una dinámica propia de un líder que sabe mover los hilos de tantos egos encontrados en la estructura tricolor nacional.
De ahí que las acusaciones de supuesto temor o de sentir pasos en la azotea, no son más que exclamaciones propias de quien sabe que está en el sótano de las preferencias electorales. Es más, tan consientes están los albiuazules de que ya se les acabó el poder, que por ello han hecho una serie de relanzamientos de programas de todo tipo en materia de gobernabilidad, seguridad pública, social, económica, hacendaria y educativa —por citar algunas— mismas que han valido una pura y dos con sal, tipo shot de tequila, como le gustan a Fecal.
Lo genial de este entramado político-partidista, es que mientras Madero busca denodadamente sacar al buey de la barranca, Fecal se sigue encargando de atascarlo más.
Nada como ver la cantidad de muertos que se siguen registrando en diferentes entidades del país. Entre los muertos de Michoacán, Durango, Guerrero y Monterrey, la cantidad de sangre que se ha vertido desde que él asumió el poder federal, podría cubrir fácil, todo el territorio nacional. Lo sorprendente del caso es la insensibilidad con la que esto pasa por su vida. Nada lo contraría ni lo saca de su marasmo imbécil. Lo bueno es que la ciudadanía le dará su primer revés en el Estado de México, ya que Eruviel Ávila se ha mostrado cercano a la gente además de conocedor de los temas de política pública.
Alejandro Encinas bien haría en sustituir al rector de la UNAM, quien al declararse casi fan del incompetente y ñoño de Cordero denota la evidente senilidad por la que ya atraviesa. Peña Nieto sólo debe mantener el báculo del poder bien asido, para que el próximo 3 de julio marque la pauta de cómo debe trabajarse para recuperar Los Pinos.
Hace muchísima falta que vuelva el orden, el oficio político, el fondo y la forma para gobernar a tantos mexicanos deseosos de salir de tanta incertidumbre en la gobernabilidad y la paz social. Al PAN se le acabó el poder, el único que le queda es el de descalificar para ver qué pueden rescatar al final del sexenio del patético y sanguinario Fecal.