1. En mala hora el presidente Gustavo Díaz Ordaz decidió impulsar la instalación de la empresa alemana VW en la zona poblana más rica en calidad de tierras y agua de toda nuestra matria. Mientras que en la Palestina de Puebla, que es la Mixteca, la capa arable es de centímetros de espesor en todo el “Valle de Tlaxcallan-Tetzmelucan”, es de metros, incluso en los días de la instalación de la madre de los “vochos”, las tierras estaban ahogadas en agua visible para todos.
2. Por comodidad, que no por estrategia para el desarrollo del estado, sexenios posteriores de gobiernos siguieron incentivando la instalación de diversas plantas eliminando a la agricultura dominante. Aun así, la llegada de jaliscienses, hace décadas, en su mayoría agricultores-ganaderos, conservó la producción agrícola en forma notable, aunque no evolucionaron como negocios agroindustriales, pues generaciones sucesivas prefirieron vender sus tierras para fábricas y emplearse en otros menesteres.
3. El comercio de la cabecera es enriquecido por el tianguis de miles de vendedores provenientes de otros estados, los cuales, como los locales, son asaltados, robados y extorsionados por células criminales que aterrizaron hace seis años con la complicidad de “comisión por omisión” del ayuntamiento de esos días.
3.1. Como lo “accesorio sigue la suerte de lo principal”, o “si le va mal a los de casa, como le irá a los fuereños”, los compradores que venían al tianguis (incluso de Centromérica) se han ausentado, empobreciendo las ventas locales y creando una absurda idea muy derechista, por cierto, “que los minorista dañan a la economía de los establecidos”, sin buscar las “causas de lo causado”.
4. Las industrias asentadas proporcionan empleos para descendientes de ejidatarios o miembros de familias marginadas, mal pagados (gracias a la comisión nacional de salarios mínimos ), usufructuando en cambio a placer, casi sin control alguno a la naturaleza existente: 
a) Extrayendo agua que contaminan, produciendo desechos sin reciclamiento alguno, amén de regalar pestes industriales al olfato vecinal indefenso por su rango cultural o educativo, otorgando aéreamente elementos cancerígenos.
¿Qué hacer para rescatar al “Valle de Tlaxcallan-Tetzmelucan”, ahora asediado por la delincuencia humana y medio ambiental? 
Primero.- Que el alcalde patrón propietario de un negocio de venta de zapatos entienda que los negocios de gobierno necesitan especialización o cuando menos conocimientos administrativos generales: relaciones humanas, derecho laboral (pues los trabajadores no son cajas de cartón deformadas para tirarse ), controles financieros superiores a una nota de remisión de tres líneas, pero sobre todo entender que los ingresos propios o los dependientes del federalismo no son botín de sueldos para la parentela, quereres, amores o compromisos políticos .
De ahí que para no seguir masacrando el futuro muy borrado de la sociedad municipal está la sociedad organizada, no la masa irredenta necesita: 
A) Conocer, debidamente publicado en el Periódico Oficial del Estado, el Plan Municipal de Desarrollo, con rutas críticas cronogramas y montos de inversión aplicables para los 56 meses de gobierno. Plan donde entraron todas las opiniones ciudadanas, no trazadas al chilazo, pagando a una empresa de ignorantes cómplices, cientos de miles de pesos, como lo están haciendo muchos.
B) Que se publiquen con alta difusión a toda la ciudadanía los programas de cada comisión del ayuntamiento, incluyendo el cómo y cuándo hacer las tareas. Más el personal ejecutor con sueldos y prestaciones.
C) Que ante los consejos municipales de seguridad, gobernación, finanzas municipales y de acceso a la información, consigne la existencia de los ingresos y egresos provenientes de impuestos, derechos y servicios, así como la nómina matriz, donde ningún pariente de ningún grado debe existir.
Estas necesidades todas administrativas parten de la idea que el susodicho alcalde tiene lustros reseñando estas carencias, demandándolas ante todos los gobiernos pasados.
“Que el buen juez por su casa empieza”.
 
Nuestra casa
Leí que Guillermo del Toro, cineasta reconocidón allá por los Estados Unidos de Norte América, donde vive ahora, come primero el postre, igual que los poblanos que comemos primero los chiles en nogada.