1. Japón, Estados Unidos, Alemania, China y Cuba son países que destinan exorbitantes cantidades de dinero para las áreas de ciencia y tecnología.
1.1. Las mediciones de cuando ingresé (y no continué por falta de harina y huevo, a la academia mexicana de ciencia y tecnología, y por ende a la academia de ciencia y tecnología latinoamericana) nos decían que Japón invertía —no gastaba— hasta 6% del Producto Interno Bruto.
1.2. Los gringos excedían, junto con los coreanos del sur, de esos montos; y aunque Cuba no estaba mensurada en ese egreso gubernamental, no por algo ahora es líder mundial, según la UNESCO, en educación y en medicinas diseñadas.
2. Mientras los citados países realizaban esa inversión, nosotros, los países en desarrollo, cuando mucho gastábamos 0.32% del PIB, negándonos a la mayor inversión incluso pactada con los organismos internacionales para el desarrollo.
3. La referencia de gasto y no de inversión es aplicable toda vez que no existe un diagnóstico nacional de carácter medio ambiental que, junto con nuestras capacidades, habilidades, destrezas, conocimientos consolidados académicamente, nos indique el tipo de estudios que deben dominar nuestros científicos y tecnólogos, útiles para nuestro desarrollo integral; y tan es así que, de todos los becarios nacionales que estudian en el extranjero, una buena porción de ellos se quedan en el país anfitrión, “pues en México no hay empleo para su calidad de estudios”.
4. El CIDE es una muestra inequívoca de que los think thanks mexicanos funcionan y funcionan bien. María Amparo Casar es muestra inequívoca de uno de esos talentos; en su documento de fecha 3-12-2014, página 12, del periódico Excélsior, sin que se declare priista o asesora presidencial, da un recetario completo para paliar la crisis nacional que todos vivimos desde hace una década, y que en estos momentos implosionó no sólo a la sociedad nacional, sino a la opinión pública mundial; recetario:
a) Considera que el señor presidente Peña Nieto actúa solitariamente, y se pregunta si será por elección o por necesidad.
b) Manifiesta que en las emergencias los gobiernos necesitan todos los apoyos, incluso de sus adversarios.
c) Se pregunta el por qué legisla y no gobierna, en estos momentos que se necesita la gobernación. 
d) Y ratifica lo que es muy conocido en cualquier lector de periódicos, pues lo ha leído decenas de veces: si el señor presidente de la república se encuentra afrontando una crisis obligadamente como en cualquier democracia de corte electoral o de las desapareciendo en occidente, democracias de bienestar social, para recuperar la confianza y la credibilidad, ¿por qué no pide la renuncia a sus colaboradores?, y ratifica después de despedir a los ineptos o corruptos, a los que han demostrado capacidad con honradez en su encargo.
Y le agrega:
e) ¿Por qué no anunciar que el gobierno retira su participación del proceso de licitaciones del programa de infraestructura y se le encarga a alguno de los numerosos órganos autónomos existentes?
f). ¿Por qué no someter a los mandos medios y superiores que tengan a su cargo los departamentos de compra, obra pública y manejo de recursos a controles de confianza como se somete a los policías?
g) ¿Por qué no establecer para los delegados de las secretarías en los estados un protocolo público, universal y abierto que impida el uso de los fondos presupuéstales para negocios electorales?
 
Nuestra casa
En todos los templos a los que acudo en ratos de necesidad espiritual, como guía de turismo gratuito, o por simple goce visual, en ningún encuentro ni un mísero llamado, para que instalemos con debida propiedad el establo navideño.