Indudablemente que fue una gran entrada, lleno absoluto, desde casi una hora antes de empezar el festejo, me refiero a la corrida de feria en Tlalchichuca Puebla, en las faldas del volcán Citlaltepec, el llamado “Pico de Orizaba”. 
La gente en buena cantidad se quedó fuera de la plaza sin poder entrar y en las azoteas de las casas vecinas se acomodaron con los cartones de cerveza un lado. 
Mientras, el mismo domingo en el Coso de Insurgentes la entrada escasamente llegaba a un quinto del cupo, para ver partir plaza a Fermín Rivera y Mario Aguilar; quienes cortaron las orejas, uno cada uno del primero y el segundo y Arturo Saldivar que desorejó, cortó las dos del cierra plaza; un excelente toro que recibió el homenaje del arrastre lento, después de una faena ligada e intensa que le llegó mucho al escaso público y que aplaudió al toro en el arrastre. 
Como incidente que pudo haber sido grave anotamos una aparatosa voltereta propinada a Fermín Rivera por el primero, que abría plaza, y quien muy cerca tuvo los pitones del de Xaxay, pues de ahí de las dehesas de Xavier Sordo fueron los astados de esta séptima de temporada.
Creo que bien vale hacer la analogía, crónica comparativa entre las dos entradas: una plaza enorme semivacia y una portátil llena al máximo lo que da la impresión de que las empresas deben voltear hacia donde ya están mirando algunos de los toreros que son llamados a encabezar carteles, como es el caso de Joselito Adame quien gustoso, incluso lo ha festejado en las redes; a aceptado lidiar en Apizaco una corrida de señores toros de D´Haro, de Antonio D´Haro, en corrida navideña, este 25 de diciembre. 
Toros estos, al igual que los de Tenexac, que no sólo son garantía de bravura y presencia, y que atraen cientos de aficionados ávidos de seguir y buscar al hermoso toro donde este se lidie.  
Nooo, de ninguna manera queremos decir que estos toros, criados en el altiplano tlaxcalteca, pudieran resultar “mejor” en algunos aspectos, qué los de la prestigiada ganadería de Xaxay una de las más afamadas de México. De lo que se trata es de afirmar que la afición, el público conocedor busca, quiere ver el toro que impone con su presencia y sobre todo que al embestir transmite la sensación de peligro y riesgo. Y en el caso de los seis de Xaxay de La México, las crónicas hablaron de corrida dispareja y de presentación que dejó mucho que desear.      
Los cárdenos de Tenexac lidiados como es costumbre con sus nombres en nahualtI, han sido aplaudidos los seis desde su salida de toriles y también como ya es costumbre se ha escuchado en el tendido los Ahhh y Ohhh de asombro ante su bella presencia; caribellos los unos, muy claros, casi ensabanados los otros y dos de ellos con cuernas como arboladuras. De su comportamiento, con bravura y nobleza a la vez; incluso, batiendo palmas y en visible manifestación de gusto, los matantes pedían los honores del arrastre lento y la vuelta al ruedo de al menos dos de los ejemplares. 
 
1.-  Ambientazo en la plaza de Tlalchichuca (Puebla), corrida de feria con gran expectación; lleno absoluto para ver 6 cárdenos 6 de Tenexac. 
 
2.- Fotografía en black & whit: Foto del profesor Tadeo Alcina, titulada “Pitón cerca del muslo”; aunque, a decir verdad, el pitón está “haciendo bulto” sobre los músculos del muslo. Dramática imagen del momento del percance de Fermín Rivera en su primero.
 
3.- Misma dramática escena, ahora en color, con el pitón, que rasga y atraviesa el escarolado bordado de la camisa. Foto del maestro Briones. El pitón derecho aparece aquí apuntando al muslo.  
 
4.- El toreo de arte de Fermín Rivera, captado por pinceles y lápiz del Maestro Rafael Sánchez de Icaza, aunque parece que le traicionó el subcociente y que, viendo a Fermín, retrató a Curro.
 
5.- Que bien se ve una plaza llena a reventar, y que bien lleva hilvanado en la muleta José Luis Angelino al cárdeno de Tenexac. 
 
6.- A hombros han salido los tres de la plaza de Tlalchichuca: Uriel Moreno El Zapata, Angelino de Arriaga y José Luis Angelino, ante un público que salió más que satisfecho. Bien por la empresa que contó con la colaboración del inquieto amigo de esta casa, Javier Marroquín.