Limitado en el arte de la oratoria, hábil para grilla palaciega, el diputado que no representa más que a sí mismo, Juan Carlos Natale del Partido Verde nos hizo ver ayer desde la tribuna de la Comisión Permanente de qué lado está y no es de quienes demandan causas justas.
 
Salió en defensa de la afligida clase política de este país y el Estado que como nunca ha movido a solidaridad a sus integrantes por la malagradecida sociedad que cayó en mala hora presa del castigo divino del sismo de 7.1 grados, el martes 19 de septiembre.
 
De paso redimió con esa voz de trueno, pero chiquito, a la diputada del Partido Compromiso por Puebla, una entelequia del grupo del ex gobernador Rafael Moreno Valle y adicta al ejercicio de hacer caravana con sombrero ajeno, plenamente documentado.
 
Es intolerable esa sociedad, nada la llena y nada le parece”, dijo el tribuno que se auto premió con una curul como dirigente del impresentable partido comparsa del PRI de siempre. Del “ningún chile les embona” al “la clase política se está fajando los pantalones”, Natale nos hizo el favor de recordar por qué la gente dejó de tenerlos como punto de apoyo y referente ético.
 
En medio del escándalo que envuelve a la diputada de Compromiso por Puebla por haber “obsequiado” apoyos que un grupo de brigadistas había reunido para distribuirlos entre la gente de los pueblos más afectados por el sismo, la gallardía del diputado del Verde salió al paso y con una lengua de fuego, desestimó las expresiones de enojo. 
 
Esas personas que son la minoría que están criticando a la clase política que se está fajando los pantalones para ayudar a la gente que más lo necesita. ¡Yo no lo acepto!”.
 
A dos pasos de él, una legisladora que forma parte de la camarilla de Moreno Valle agradeció; envalentonada sugirió que los jóvenes que reclamaban por la deshonestidad de la legisladora, estaban afectados de su salud, lo que en buen castellano quiere decir borrachos o drogados. 
 
Gracias a su compañero de legislatura, hoy tenemos una nueva mártir, #LadyDespensas y con fuero, la “diputada Evelia (...) a quien vi trabajando” como otros legisladores, según nos hizo notar ayer este prócer de la clase política, redentor del pecado del mundo y de la vanidad del círculo de poder inmaculado, que al fin y al cabo nada importa si del sacrificio se trata.
 
Ahora sabemos que el arduo trabajo de usar el Whatsapp también debe ser reconocido como la causa noble de estirar la mano para recibir más allá de la dieta legislativa que ronda los 140 mil pesos mensuales. 
 
Nada de ese sacrificio vale si de ayudar se trata que para eso “Tenemos un chat los 41 diputados pidiendo apoyo para nosotros, dándonos apoyo entre nosotros para que finalmente la gente tuviera más víveres”. Uff.
 
Dios salve a Juan Carlos Natale y su altísima serenísima, Evelia Rodríguez, mancha por el atrevimiento del reclamo social de los últimos días. Amén.