Por Pilar Bravo

Don Enrique Montero Ponce vivió a su manera por nueve décadas, se fue con la maleta llena, vivió con intensidad todo, el box, el futbol, el béisbol, los toros , el amor, los viajes, los amigos y la política. Con toda intensidad, vivió la excitante aventura de vivir.

Todo en paz don Enrique.

Punto y aparte con frases cortas como fue su cátedra para escribir en su Redacción.

Quiero escribirle, porque muy a su pesar de su enseñanza de que el periodista no es la noticia, hoy, Usted es la noticia luctuosa de este fin de semana de este inició de año.

Cómo no serlo con setenta años de ejercicio del arte de la palabra escrita y hablada, cómo no repasar su historia de 30 años por el Sol y la Voz de Puebla con el Coronel José García Valseca. Cómo no repasar las ediciones de 50 mil ejemplares del vespertino, con la noticia de la muerte de Pedro Infante.

Tuvo la suerte de nacer en 1928 para ver el desarrollo de un país que olía pólvora, después de una Revolución que no tenía rumbo. Para el año 40, cómo adolescente le tocó ver y escuchar balazos en Santa Rosa, su barrio, por unas elecciones federales entre Juan Andrew Almazán o Manuel Ávila Camacho, ese incidente marcó su memoria política.

La curiosidad y el deporte lo llevaron a los campos de futbol y luego a las redacciones para llenarse no solo los dedos, sino las manos y el alma de tinta.

Qué bueno que nunca dejó de escribir, no fue a la Universidad, pero sus maestros Fray Nano y Antonio García Quevedo pulieron su estilo, así lo demostraron las crónicas de las peleas mundiales de box que eran publicadas en el Esto y en la Cadena del Coronel que si tuvo quien le escribiera.

Lo que empieza termina, lo sabe y lo supo, siempre lo decía” lo que pasa conviene “, por eso dándole vuelta a su salida del Sol de Puebla, le permitió con el apoyo y solidaridad de don Roberto Cañedo de XEHR fundar Esquina. Por medio siglo desfilaron muchas voces que también se apagaron y otras nacieron.

Apenas en noviembre del 2018 celebró los 50 años del noticiero que no se ha interrumpido nunca, aunque tiemble, llueva o llegue el hombre a la luna, Esquina ahora Tribuna, sigue aunque ya no esté presente su voz.

Por eso, hoy que se adelanta a la otra vida, seguramente lo recibirá el Dios, en el que usted cada mañana rezaba.

Hoy que se marcha le encontraran virtudes, bondades y elogios. Se agradecen pero quienes transitamos con usted estos años, a veces de vicisitudes, también vivimos con intensidad las buenas y las malas noticias. El periodismo, es una profesión que nunca se acaba de aprender. Se acuerda cuándo se escribía por metros y hoy se escribe solo en menos de 40 palabras

Hoy quedamos con un dolor de ausencia que duele, pero con la dicha de haber vivido también a nuestra manera el periodismo de Enrique Montero Ponce, que se va con maleta llena del respeto, cariño y reconocimiento de Puebla y los Poblanos.

Se irá por las 4 Esquinas cuando sus cenizas bañen el Zócalo y descifren el silencio de sus pasos de ayer.