Un rumbo realmente dramático ha tomado el torneo para el Puebla de La Franja.

Lo que en un inicio parecía perfilarse para ser un torneo decoroso con reales posibilidades de competir y clasificar, se ha convertido en un verdadero calvario y una problemática más seria de lo que todos creemos.

Veamos, por un lado los resultados indican que después de que en los últimos siete encuentros se han perdido seis de ellos, el director técnico Juan Reynoso tendría que ser despedido, lo que sería hasta cierto punto normal, pero por otro lado se sabe que el tema del presupuesto con el que cuenta el equipo realmente no le permite hacer algún cambio.

Me explico, despedir a Reynoso implicaría tener que liquidarlo en la cuestión económica; es decir, tener que pagarle al menos en lo que concluye su contrato que hasta donde sé, sería hasta diciembre, por lo que faltan alrededor de cuatro meses.

Si se le despide se tendría que traer a algún otro técnico al cual tendrían que contratar mínimo por lo que queda del año futbolístico que sería hasta el próximo junio de 2021.

Por ese lado, una restricción importante son los ahorros y el presupuesto de la televisora que es quien define cómo y cuándo, sobre todo para los que creen que Manuel Jiménez es el verdadero dueño.

Por otro lado, la problemática del porcentaje, el cual, como sabemos, se definirá el próximo mes de mayo de 2021, donde los últimos tres lugares de la tabla tendrán que desembolsar entre 120, 70 y 50 millones, respectivamente.

El riesgo porcentual se acentúa conforme avanza el torneo y Puebla, de seguir así, estaría sin duda entre los que tendrían que pagar.

¿Qué hacer? Algunos piensan dentro de la institución que no hay de otra que mantener a Reynoso a pesar de que los resultados no se dan.
Piensan que las bajas por COVID-19 se juntaron con la fecha doble y eso perjudicó al equipo, lo cual hasta cierto punto es cierto y válido.
Confían en que con equipo completo las cosas podrían mejorar en el corto plazo.

Faltan siete partidos para concluir el torneo y se ve difícil que algún técnico de prestigio le interese entrarle, a menos que se le ofrezca un contrato a largo plazo.

Otra opción sería dejar a alguno de los auxiliares, como es el caso de Joaquín Velázquez al frente, para terminar el torneo, pues quizás, y subrayó quizás, los jugadores ya no estén cómodos con Juan Reynoso.

La duda que queda es sobre el caso de seguir perdiendo partidos, ¿cuánto más va a aguantar la televisora al peruano?

¿Qué es mejor? Invertir en un director técnico ahora y tratar de mejorar la situación, o aguantar a Juan Reynoso y esperar que la escuadra mejore con el riesgo de que eso no suceda y después sea demasiado tarde para salirse del tema porcentual.

Verdadera disyuntiva que tiene la directiva y que termina por arrastrar a una afición dolida y lastimada, que además ha sido utilizada y engañada por estos pseudo directivos que a través de redes intentan desviar la atención y hacerles creer que se tiene una escuadra competitiva.

Parece increíble que quien ya supuestamente no trabaja en el equipo como Ángel Rambocho Sosa, de triste y sospechoso paso por el equipo, sea el enviado a enfrentar a los supuestos enemigos del régimen, para intentar desviar la atención de lo que realmente sucede al interior del equipo.

Buen RIDÍCULO se han aventado tratando de justificar y defender lo indefendible.

La afición está cansada y decepcionada del equipo, lo que resulta en la pérdida de los pocos aficionados que aún le quedaban a un equipo que algún día fue grande.

Se viene Necaxa el próximo fin de semana, se espera que ya se pueda contar con algunos de los jugadores que tuvieron que parar por el tema del COVID-19 como es el caso de Vikonis entre otros.

Se van a enfrentar a un equipo igual de desesperado, que, bajo la tutela del Profe Cruz, ha acumulado dos derrotas en igual número de partidos y querrá a como de lugar, sumar su primer triunfo bajo la tutela de su nuevo técnico.

Se ve difícil la situación, sobre todo porque al menos yo no tengo claro si los jugadores realmente están con su técnico, y eso es peligroso como le comentaba líneas arriba.

Pues veremos en qué acaba este quilombo, el cual, como lo venimos diciendo, no está tan fácil como pareciese.

Nosotros como siempre seguiremos en línea.

Hasta la próxima.