¿Sirven de algo las marchas? El jueves 13 de julio 2023 se llevó a cabo una multitudinaria manifestación en la CDMX para reivindicar las tradiciones mexicanas: gallística, jaripeo, tauromaquia, charrería y otras actividades en donde los mexicanos conviven con animales. La protesta me deja una serie de reflexiones.

Llama la atención la poca cobertura que se le dio en los medios de comunicación de información general.

A pesar del arrastre popular de las tradiciones mexicanas, radio, prensa y televisión no los voltean a ver.

Javier Núñez Rosiqui, ganador del segundo concurso de ensayo taurino organizado por Tauromaquia Mexicana (TMX), afirma categórico: "Hemos fallado en la comunicación de la tauromaquia".

Consciente de esta realidad, TMX convocó a los escritores a reflexionar sobre "Tauromaquia y Medios de comunicación". Recibieron cuarenta y dos ensayos.

La semana pasada se presentó el libro con los que, a juicio del jurado calificador, fueron los mejores escritos. Vale la pena revisar lo que estos jóvenes escritores piensan y recomiendan para difundir la fiesta brava.

Los pocos medios de comunicación que reseñaron la marcha del jueves pasado lo hicieron en forma tendenciosa. Es de destacar El Universal que afirmó que fueron "más de 5 mil personas" quienes "marcharon a favor de las peleas de gallos, los espectáculos con animales y la tauromaquia".

El dato contrasta con lo publicado por los taurinos. 150 mil estimó Marisol Fragoso en una nota en Al Toro México; más de 300 mil fueron los que vio Carlos Yarza según dijo en Latitud Megalópolis; y 320 mil los que mencionó Lu Llanos en su cuenta de Twitter citando una fuente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Traté de localizar a Isidro Corro y a Alelhí Salgado, que son los periodistas que firman las notas publicadas en El Universal. Me ignoraron.

Es interesante lo de Isidro Corro: presume haber sido galardonado con el Pergamino a la Libertad de Expresión, un reconocimiento que otorga el Grupo Radiofónico y Medios a los mejores periodistas.

En su cuenta de Twitter publicó videos y fotos de la marcha, ahí se puede ver que la protesta fue masiva. Pese a que sus lectores tienen acceso a información visual, miente en el número de asistentes y no es capaz de dar la cara. ¿Por qué arriesgan su prestigio manipulando la información? ¿Será que reciben dádivas o presiones de grupos antiespecistas?

Primera conclusión: las marchas, por más numerosas que sean, no son un vehículo para atraer a los medios de comunicación masiva. La tauromaquia y las tradiciones mexicanas deben ser difundidas por medios alternativos.

Regreso a la pregunta original: ¿Sirven de algo las marchas de protesta?

"Es importante protestar porque nos da esperanzas", dijo Ellen Rowland, en una concentración multitudinaria en Londres en el 2018.

Esta cita nos vincula con lo que decía el sociólogo italiano Alberto Melucci. Para él, una protesta como la que realizaron galleros y taurinos genera identidad y esto alimenta anhelos e ilusiones. Un movimiento de acción colectiva provoca una fuerza moral que convoca a actores que no están involucrados en forma directa con el tema y genera consciencia en distintos sectores de la sociedad (1).

Para el filósofo aleman Jürgen Habermas una marcha como la que tuvimos la semana pasada puede provocar cooperación social. Habermas dice que es un medio bienintencionado para intercambiar puntos de vista y acercarse a los participantes para comprender sus intereses vitales. Las manifestaciones populares en defensa de temas públicos hacen crecer un sentimiento de pertenencia a actividades que antes no se valoraban (2).

Así me lo explicaba el doctor Antonio Pérez Guillaume, presidente del Club Cinegético "Real Sociedad de Cazadores". En una anterior marcha en contra de una ley de bienestar animal, entabló amistad con distintas personas involucradas en actividades con animales y de ahí surgió "Territorio Balam", una asociación civil que busca unir a los grupos en los que su actividad tiene relación directa con los animales.

Para Camila Franco la protesta suscita un diálogo democrático que se deriva en oportunidades de negociación, compromiso o rendición de cuentas. Según ella, la protesta invita a educarnos y a comprometernos con un bienestar colectivo (3).

Alejandra López Aguilar de la Universidad Javeriana en Colombia, explica que las decisiones de las elites afectan las condiciones socioeconómicas y políticas de los ciudadanos.

Las protestas y manifestaciones son una de las formas que los diferentes grupos tienen para expresar su incomodidad. Por eso, marchas como la del jueves pasado ayudan a que la democracia sobreviva y funcione (4).

En resumen, si bien la protesta multitudinaria de galleros, charros y taurinos fue ignorada por los medios de comunicación, sí generó identidad y sentido de pertenencia.

De ahí que hayan asistido toreros y otros actores a los que veíamos ausentes en la defensa de la tauromaquia. También provocó diálogo y cooperación. La ideología animalista afecta a muchos grupos y la marcha alerta de los peligros. También abre espacios que pueden traducirse en oportunidades de negociación.

Enhorabuena a los organizadores y quienes asistieron. Inconformándonos, contribuimos a la democracia y a construir una sociedad más abierta y plural.