Durante diciembre, en Ayotoxco se realiza la cosecha de la vainilla, una vaina que lo mismo es apreciada en las altas cocinas nacionales e internacionales por su excelente sabor, que por la esencia que sirve para la fabricación de inciensos, jabones y cremas.

En Intolerancia Diario recorrimos uno de los invernaderos icónicos de la región donde un grupo de mujeres, de la cooperativa Suame Titekijtok Tonantzin, combinan sus labores diarias con el cuidado, la siembra y la cosecha de la vainilla.

En el CITEV (Centro de Innovación Tecnológica de la Vainilla) supimos que las abejas son parte importante de la cadena productiva, son ellas quienes inician en marzo la polinización de esta planta, misma que requiere de constantes cuidados y paciencia para poder cosecharla. 

Además de los usos culinarios, las mujeres de la cooperativa agraria atienden la firma Saksi Vainilla que produce jabones, inciensos, aromatizantes de ambiente, artesanías, cremas y un sin fin de productos con la esencia. 

Con apoyos federales, han presentado sus productos en diversas ferias regionales, locales y nacionales y actualmente incursionan en el mercado online a través de Facebook donde se encuentran como Saksi Vainilla.

De Ayotoxco, Puebla para el mundo

En el Centro de Acopio, mejor conocido como “La Vainillera”, se realiza la compra de las vainas verdes a los pequeños productores. 

Es también ahí donde se hacen procesos como el de deshidratación, secado, entre otros. 

Esta cadena llamada”beneficio”, es dirigida por la agrupación Exot Cuamecat que emplea a muchachos que reciben un sueldo a través del programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro.

A los productores de esta zona de la Sierra Norte de Puebla se les compra el kilo de vainilla en 700 pesos, pero después de los procesos para secarla y deshidratarla, que llevan más de un mes, ese mismo kilo puede venderse en el mercado entre 7 mil y hasta 10 mil pesos, dependiendo de la calidad alcanzada.