Se alista el estreno de la obra “Fray Servando Teresa de Mier: Confesiones de un Guadalupano Federalista”, un montaje contundente que revaloriza la figura de este personaje y que estará a cargo de los primeros actores Ignacio López Tarso acompañado de Juan Ignacio Aranda.
El montaje se podrá ver vía streaming los días viernes 10 de septiembre a las 19:00 horas y sábado 11 y domingo 12 a las 13:00 y 19:00 horas.

Del montaje y sus personajes

El primer actor Ignacio López Tarso regresa al Teatro Virtual, dando vida a uno de los personajes más importantes de México, Fray Servando Teresa de Mier, el primer historiador de la Insurgencia y a su vez un personaje visionario incomprendido de la historia de México.

Tarso comparte créditos en “Fray Servando Teresa de Mier: Confesiones de un Guadalupano Federalista”, con el primer actor Juan Ignacio Aranda, quien da vida a don Miguel Ramos Arizpe.

Importante decir que “Fray Servando Teresa de Mier: Confesiones de un Guadalupano Federalista”, está basada en la obra homónima de Adolfo Arrioja Vizcaíno, en cuanto a la dramaturgia, montaje y dirección, será el propio Juan Ignacio Aranda, quien esté a cargo.

En cuanto a la trama, esta lleva a dos escenas que transcurren el 15 y el 16 de noviembre de 1827, a unos cuantos días antes de la muerte de Fray Servando.

La primera escena habla de su discurso el 12 de diciembre de 1794 durante la ceremonia mariana en la basílica por la celebración número 263 de la aparición de la Virgen de Guadalupe.

Él, al contar con reconocimiento público y ser un gran fraile dominico, doctor en Teología por la Real y Pontificia Universidad de México, grado que obtuvo a los 27 años de edad, es invitado por el Virrey, por el arzobispo y por toda la colegiata de Guadalupe; quiso dar un sermón novedoso, con ideas nuevas y revolucionarias.

Se le ocurrió decir que la Virgen de Guadalupe es la reencarnación de la Virgen Tonantzin y que Quetzalcóatl es la reencarnación de Santo Tomás, el apóstol de Jesucristo.

Puso en tela de juicio la aparición de la Virgen a Juan Diego, alegando que era una patraña escrita por los españoles para dar identidad al pueblo mexicano a través de la Virgen de Guadalupe, pero que eso es falso y que no había pruebas de ello y que la tilma de Juan Diego es falsa.

Dicho discurso causó semanas después conmoción, porque primero lo felicita el virrey, pero el arzobispo Núñez de Aro días después se da cuenta de la importancia de lo que dijo Fray Servando y convence al virrey de realizar un acto en contra.

Por lo que saca a Fray Servando a las 3 de la mañana de su casa, conducido a San Juan de Ulúa en Veracruz, le quitan su hábito, le prohíben a dar misa, le quitan todos sus títulos tanto universitarios, como eclesiásticos y lo recluyen tres meses en dicha cárcel, porque lo que dijo puso en tela de juicio la presencia española en México.

Tres meses después fue enviado al convento de Caldas en Estremadura, España como prisionero de la Santa Inquisición y en donde estuvo 7 años sin libros, sin papel, sin tinta, tratado peor que un preso de guerra. Se escapó varias veces y regresó a México en 1823 cuando ya está a punto de consumarse la Independencia.

La segunda escena es más breve, trata sobre su participación política en la nueva República Mexicana; él habla sobre un federalismo moderado y no centralista, como fue lo que hicieron y se perdió la mitad del país.

Él dijo un discurso fervoroso, patriótico y terrible en el segundo Congreso Constituyente de 1824, que todos le dicen que es “el discurso de las profecías”, porque es premonitorio y sucede todo lo que él dijo.

Habla sobre su participación en las logias masónicas, sobre su creencia guadalupana y de cómo este discurso le da identidad y nacionalidad a los criollos y a los indígenas como para sustentar una nueva nación, cosa que sucedió.

La declaración

Al respecto del montaje dijo Juan Ignacio Aranda: “En la última parte del libro de don Adolfo Arrioja Vizcaino, viene un largo diálogo entre Fray Servando y don Miguel Ramos Arizpe. Yo trabajé en la edición del mismo, se lo mandé al autor y le gustó mucho. La obra que adapté es breve, de una hora y cuarto. Vamos a hacerlo en lectura dramatizada como siempre lo hemos hecho. No estaremos ni vestidos, ni maquillados, ni será en la mullida recámara del Palacio Nacional. Será en el comedor de la casa de mi papá (Ignacio López Tarso) y será virtual. Le daremos la importancia a la palabra; tendremos intervención temática del autor, que situará al público en la época y momento histórico de dos personajes”.

Agregó que en el texto pese a ser trágico, Fray Servando nunca pierde ese sentido del humor, agrio, duro de humor negro; irónico, chispeante, tiene ideas siempre muy ácidas.

Todo el tiempo es un crítico y rebelde de todo. Criticó a las instituciones eclesiásticas, a la social, a la política, a la religiosa. Fue un acérrimo crítico de todos, hasta de don Guadalupe Victoria.

“Revalorizar y revitalizar la figura de Fray Servando Teresa de Mier, porque su imagen e historia fue borrada y solamente está en calles, en unas cuantas obras y en unos cuantos libros, pero realmente el país no le ha dado el valor justo y necesario que debería tener su figura. Falleció a los 64 años por una infección biliar por los berrinches que le hicieron hacer. Maltratado por la vida, acabado, lastimado, enfermo y dolido. El presidente Guadalupe Victoria lo invitó como un gesto de bondad y de justicia patriótica a bien morir con todos los cuidados y atenciones de una persona de su altura. Fray Servando le pidió a Miguel Ramos Arizpe que le entregará los santos oleos en una ceremonia que se realizó el 29 de noviembre dentro de la recamara del Palacio Nacional, ya que como él ya estaba tan mal, no podía salir a la catedral. Fue un incomprendido, es un gran personaje que vale la pena hablar de él; un visionario que se adelantó a la Independencia y luego se adelantó a la conformación de una nueva república federada tal y como la tenemos ahora”.