La UNAM confirmó a través de redes sociales el fallecimiento de Mario Molina, a los 77 años, quien fuera galardonado en 1995 con el premio Nobel de Química por su investigación sobre el daño causado por diversos gases a la capa de ozono.

Molina fue egresado de la máxima casa de estudios como ingeniero químico en 1965. Posteriormente, cursó posgrados en la Universidad de Friburgo en Alemania y un obtuvo un doctorado en Fisicoquímica en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos.

En 1973 se unió al equipo del profesor Sherwood Sherry Rowland como becario de posdoctorado en California: "El proyecto que más me atrajo consistía en averiguar el destino de ciertos productos químicos industriales muy inertes —los clorofluorocarbones (CFCs)— que se habían estado acumulando en la atmósfera, y que no parecían tener para entonces ningún efecto significativo en el medio ambiente", indicó.

En el estudio, publicado el 28 de junio de 1974 en la revista Nature, firmada junto con Paul J. Crutzen y Frank Sherwood Rowland, los científicos advirtieron que “los átomos de cloro producidos por la descomposición de los CFCs destruyen por catálisis al ozono", alertando sobre el peligro que corre la atmósfera debido a la contaminación.

La investigación les valió el Premio Nobel de Química e incidió en las firmas del Convenio de Viena y del Protocolo de Montreal para tomar medidas de protección al medio ambiente.

También se destacó como profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de California en San Diego.

Con información de agencias.