Mientras la versión de la dirigencia estatal para suspender la asamblea municipal en Izúcar de Matamoros fue la amenaza de muerte contra uno de los candidatos, Roberto Grajales Espina aseguró que la causa fue el cambio de sede sin notificar al propietario de la institución educativa donde la realizarían, lo que demuestra un boicot para que la militancia no vote.

Dijo que actúa conforme a los estatutos ya que él y la base panista sólo piden que ejerzan la democracia en el partido, que no se violente el estatuto ni ponga en riesgo la integridad de los panistas.

Aseguró que los números no le son favorables al Comité Directivo Estatal, que sólo llegaría a 44 consejeros contra 54 de los panistas.

Advirtió que la situación más grave es el boicot hacia las asambleas para que no se realicen, y explicó que el pasado domingo los panistas de Izúcar de Matamoros llegaron a una institución educativa particular que generalmente les es prestada para sus reuniones, pero nadie les abrió.

Indicó que al día siguiente él entabló comunicación con el propietario del inmueble quien le aclaró que nunca recibió por parte de la dirigencia estatal el oficio para que les prestara el inmueble.

Comentó que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) había ordenado el cambio de sede una vez que el propuesto por la dirigencia estatal no reunía las condiciones, solo que nunca le notificaron al dueño del nuevo lugar.

Explicó que el caso de Tehuacan, al ver que los resultados no les serían favorables y por la cantidad de votos que representa ser la segunda ciudad después de la capital, los dirigentes estatales decidieron suspender la reunión.