La izquierda fragmentada y pulverizada en Puebla se disputa el voto ciudadano para moverse en la media electoral.

En la primera semana de la campaña electoral, el PRD y Morena mostraron casi las mismas estrategias marketineras similares y un objetivo común: el pésimo gobierno morenovallista.

El discurso de ambos partidos más que retomar la línea cien por ciento izquierdista, se montó en las pésimas obras del gobierno estatal.

Ayer, coincidentemente criticaron por separado al sistema hospitalario del gobierno morenovallista. Obras suntuosas, casi elefantes blancos, por la carencia de doctores y medicamentos. La RUTA también fue una bandera coincidente entre ambos partidos de izquierda, qué poca creatividad.

En las elecciones del próximo 5 de junio la supremacía en la izquierda está en juego. Hasta el momento en Puebla, Morena es una opción real para disputarles los votos al PRI y PAN.

En las últimas elecciones, Morena ha tenido un crecimiento exponencial, gracias al pastoreo de Andrés Manuel López Obrador.

A diferencia del PRD en la entidad, que primero se alió con el morenovallismo, pero después de que el Señor de los Cerros llegó al poder, al partido del sol azteca le tocó bailar con la más fea.

Incluso soportó una estrategia para arrebatarle a las tribus el partido, tal como sucedió con Acción Nacional.

Para estas elecciones, el PRD logró sacudirse el yugo morenovallista y va en solitario, con una candidata que confrontó al gobierno estatal, sobre todo, con el caso de la flagrante violación de los derechos humanos de los habitantes de San Bernardino Chalchihuapan.

Desafortunadamente, para el PRD la intensa lucha de ir en solitario los desgastó, mientras que Morena con el apoyo de Obrador lleva la delantera. Al menos en presencia mediática.

La guerra en la izquierda poblana está en su punto. Veremos de qué lado salen más correas.