1.- Don Mariano Piña Olaya de orígenes republicanos; como millones de mexicanos nacidos y crecidos en la época primaria del Estado Benefactor Mexicano (ahora inexistente), le “dolía más la carne que la piel”, por ello dedicó —históricamente comprobado—, algo así como el 72-78 por ciento de sus ingresos dependientes de la Federación a resolver las carencias centenarias del interior del estado, sin permitir a las camarillas de “supuestos hombres de negocios sexenales”, lograr ganancias sin invertir capital alguno.  “Capitalismo de amiguetes, le dicen en España”.

2.- Al terminar su campaña nos regala el boleto de avión pagado, de su peculio. Roberto Trawitz nos fía visitas a museos, excursiones.  Y allá va el único miembro civil de la Guardia Pretoriana López Portillista: el atlixquense Celso Fuentes Ramírez; Billy Freese Lozano, pianista consumado más el narrador.

3.- Paris nos recibe a 18º bajo cero.  Caminamos 10 calles para empujarnos donde sea medio litro de infusión con un coñac triple, con azúcar, para no congelarnos; visitamos museos con buena calefacción, fondas sin ella, sitios históricos al ras.  Como no dominamos la lengua del hermano masón Víctor Hugo, nos unimos fraternalmente: uno para todos, todos para uno”.

4.- Roma La Imperial habla lengua romance como el español. Entendemos más que la lengua de Rosseau. El trío desaparece. Celso no sé qué hizo. Billy fue a Cinecitta en ruinas. No encontró a ningún cineasta, aunque los buscó afanosamente. Nos veíamos al anochecer.  Impactante para mi descubrir que los partidos políticos admiten doble afiliación, amén de pagar millones de liras para existir legalmente en épocas electorales.

5.- Llegamos a los madrides. No nos vimos ni en el hotel. Celso hurgó de día en todo lo computable; Billy visitó, previa cita, a la nobleza española, emparentada con la nobleza poblana, allá casada.

6.- Me entendí con estudiantes de maestría en Historia, y en nocturnas jornadas de ambiente juvenil, en un departamento de la chueca, o la clueca, en un rincón popular oloroso la comida deliciosa, aprendí de las jóvenes madrileñas lo que hizo Tierno Galván para que ellos recuperaran su casa sometida a la delincuencia:

a).- Todo vecino debe llevar a cualquier hora, mínimo un palo para defenderse y contra agredir.

b).- Las mujeres sobre todo las jóvenes, debían caminar en parejas dispuestas a luchar con las consecuencias que fuesen en caso de ser agredidas, previo entrenamiento municipal.

c).- Los jóvenes fueron adiestrados en lucha cuerpo a cuerpo.

d).- Los viejos entre ellos ex combatientes en el Sitio de Madrid, organizaron brigadas defenso-agresivos diurnas y nocturnas-,

e).- La alcaldía abrió sus puertas a la población, uniendo su Gestoría Organizacional a la participación ciudadana.

7.- Nueve cortos años mandó obedeciendo a su pueblo Tierno Galván.  Que tanto amor, que a su desaparición física le acompañó un millón de llorosos.

8.- El Madrid que nos acogió a los tres embajadores poblanos, permitió a Celso escaparse con una yegua brasileña ya muy corrida, pero yegua al fin.  Billy deleitó a decenas de japoneses con su arte en el bar del hotel de 5 estrellas ¿o de 4? Busqué a la “chunga”, comadre de José Reseck Saade, esperando ver sus piernas torneadas de bailaora, cantadora de “Arte Jondo”.

La encontré con una figura similar a la amante de Simón Bolivar en su ancianidad (haciendo dulces en los cerros del puerto del Callao, en el Perú. Eduardo Galeano).  Me dio la mano regordeta alhajada como obligado es el su rango, y una des sus nietas me regaló, embajador al fin, un beso en el cachete izquierdo que hasta ahora no ha sido lavado.

Sin Tierno Galván hubiese sido robado más golpeado, en una ciudad vacía con olor a muerte, a desesperanza, y en algunas partes con odio.

NUESTRA CASA

Llegaron los moles de cadera para turistas y para poblanos. Precios dignos, buena calidad, Fonda Margarita: 2 Poniente 506:  riñones a la mexicana; montalaya; caderas al mojo de ajo; al arriero y mole de chito, y en domingo. Estacionamiento de gran inversión enfrente.  Deje propina. Anuncio no pagado.

cesarmusalemjp@hotmail.com