La selección nacional de

futbol, conocida como el

equipo de todos, aunque

sólo sea de unos cuantos.

No sé a ustedes, pero a mí me inquieta mucho que nos inquiete tanto lo que sucede con la selección nacional de futbol, también conocida como “el equipo de todos”, aunque a mí me parece que es sólo de unos cuantos. Figuraciones mías.

Bueno, pues en las últimas semanas, nuestro honorable contingente de futbolistas —¡y dale con el sentido de pertenencia!—, ha estado más agitado que de costumbre.

Y digo “más” porque si algo caracteriza a este equipo —incluyendo, como decía don Manuel Seyde, a los de pantalón largo—, es que siempre anda como pepita en comal: cuando no es jugando partidos moleros, está cambiando de entrenador, o haciéndonos pasar ridículos y angustias; sin embargo, en las últimas semanas, se les juntó el mandado.

Primero, que si Ricardo Ferretti debería o no ser el entrenador, que si ya lo habían convencido, que si nomás faltaba convencer a los meros meros de Tigres.

Yo no sé cuál es el afán de andar de rogones. El Tuca, que será lo exitoso que ustedes quieran, se ha encargado de renegar de tan importante puesto (?)