Tras las burlas contra Jesús Ernesto, el hijo del presidente, todos los integrantes de la llamada 4T hicieron lo impensable: se coordinaron, homologaron posturas y mostraron su indignación.

El día que actúen así y defiendan con tanta indignación a todos los niños de México nos pondremos en el camino de los países más avanzados.

Si el bullying digital por la obesidad del joven quinceañero provocó tanta indignación, seguramente me he distraído cuando las corcholatas, los integrantes del gabinete, funcionarios, seguidores y plumas oficiales lo hicieron por la falta de medicamentos oncológicos, la desaparición de las estancias infantiles, el creciente maltrato intrafamiliar y las muertes de niños a causa del crimen organizado.

¿Imagina usted un domingo cualquiera en donde toda la 4T presione para que los medicamentos y tratamientos para los niños con cáncer estén completos y a tiempo?

También podrían, por darles alguna idea, armar una estrategia unánime para exigir que regresen programas como las escuelas de tiempo completo y las estancias infantiles, donde los menores aprendían, eran atendidos con calidad y contaban con alimentos calientes.

Otra opción sería que alzaran la voz e idearan un hashtag para promover que los refugios donde los menores y sus madres, víctimas de violencia intrafamiliar, sean reaperturados y cuenten con presupuestos para dar albergue y protección a quienes realmente lo requieren.

Es claro que para la 4T existen menores que requieren ser cuidados al extremo, como si vivieran en una burbuja y otros que simplemente son ignorados, entonces ¿#ConLosNiñosNo? o sólo #ConElNiñoRealNo.

Tercer intento

Por tercera ocasión la legislatura actual deberá realizar entrevistas, una terna y la selección de una comisionada para el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Puebla (ITAIPUE).

Uno pensaría –y desearía- que al tratarse de la tercera, esta vez sea la vencida.

Hoy los diputados ya cuentan con la experiencia y las herramientas necesarias para elegir a la persona que realmente garantice imparcialidad y protección a este derecho ciudadano.

Ya saben, porque ya les pasó en el proceso para seleccionar Auditora, que es imperdonable incluir en la terna a alguien que ni siquiera sabe explicar qué es o cómo se compone la transparencia.

También han sido reconvenidos, en los dos procesos anteriores, por académicos y especialistas a conformar un grupo técnico que les permita tomar una decisión mucho más informada y menos política.

La semana pasada Puebla fue sede de uno de los eventos nacionales más importantes en materia de transparencia, bien caería a los legisladores escuchar algunas de las participaciones que quedaron grabadas en Facebook para entender la urgencia y lo delicado del asunto.

¿Habrán aprendido algo?

Veremos y diremos.