Ayer la ciudad fue intransitable. La marcha de la 28 de Octubre en la Vía Atlixcáyotl, las protestas en Periférico a la altura del C5 y los cierres en la 25 Poniente, por la colocación de parquímetros, hicieron caótica la movilidad.
La protesta que ayer paralizó la circulación en la Vía Atlixcáyotl es el extremo al que han llegado las marchas, a bloquear calles para exigir que la autoridad se vea obligada a permitir que los taxis piratas circulen fuera de la ley.
El exceso de cinismo y desvergüenza nada tienen que ver con la carencia del servicio de transporte.
La marcha de ayer en la zona de Angelópolis es muestra de la normalización de las protestas sin sentido: una barbaridad.
Igualmente es discutible el reclamo de las personas a quienes se les han retirado los llamados “autos chocolate”. Ambos casos rayan en la ilegalidad y en los dos, se intenta justificar el absurdo con una problemática real de movilidad en Puebla.
Para nadie es un secreto que trasladarse de un punto a otro en Puebla y su zona metropolitana es complicado y es peor cuando se intenta utilizar el transporte público.
Las mujeres y hombres que tomaban un taxi irregular que les evitaba caminar una hora para llegar a sus sitios de trabajo en Lomas de Angelópolis no lo hacían felices de ir en un autosardina, en vehículos destartalados y a sabiendas de que estaban desprotegidos en caso de un accidente vial.
Pagaban por un servicio que el Estado no ha podido o no ha querido brindar. La necesidad de llegar lo más cerca posible de sus centros de trabajo les obligó, día con día, a omitir lo más básico: su seguridad.
Algo similar sucede cada mañana y cada noche con las miles de personas que necesitan trasladarse por el sur de la ciudad o en específico, por el Periférico Ecológico.
La protesta de ayer, que dejó como consecuencia que miles de personas se quedaran sin el servicio de los llamados taxis pirata, mostró una vez más que el usuario es el más afectado y el último que se atiende, ya sea por los choferes, ya sea por la autoridad estatal.
Esperas de más de media hora, alquileres compartidos de taxis de aplicación, intentos por esperar 20 minutos la Línea Metropolitana, retrasos y caminar kilómetros para llegar a algún punto donde se pudiera tomar otro transporte público, fueron parte de las estampas que se vivieron ayer.
Impedir que el transporte pirata circule debe ir acompañado, necesaria y urgentemente, de alternativas reales para quienes necesitan trasladarse a sus casas, a sus trabajos, a las escuelas, al médico, a los espacios judiciales e incluso a sitios de esparcimiento.
Ahí está la otra cara de las protestas.
CNTE enloquece el AICM
Y hablando de manifestaciones, dos protestas en la Ciudad de México han causado cientos de afectaciones. Los maestros de la Coordinadora amagaron con tomar las calles si se aprobaba la reforma a la Ley del ISSSTE. La simple advertencia sirvió para que la presidenta Claudia Sheinbaum diera un paso atrás y se retirara de las cámaras.
Pero los maestros no cedieron. Al campamento que ya instalaron en la plancha del zócalo capitalino se sumaron las marchas y protestas tanto en el AICM como en la Zaragoza.
Quienes tuvieron que utilizar el aeropuerto o las vialidades aledañas por cualquier razón vieron trastocadas sus rutas.
La CNTE desquició el oriente de la CDMX y eso que se les había cumplido con la exigencia. Algo tan surrealista como la protesta de comerciantes en la colonia doctores, donde los “presuntos” ladrones de autopartes le pidieron a la jefa de gobierno, Clara Brugada, que cese los operativos para frenar la venta de autopartes robadas.
CAOS en la Doctores, @AlcCuauhtemocMx:
— Antonio Nieto (@siete_letras) March 20, 2025
Vecinos y comerciantes queman llantas, lanzan cohetes y bloquean la circulación en Eje 3 Sur y Doctor Andrade.
Tierra sin ley.
Vía @nmas pic.twitter.com/AFVeMGp6yw
Así las cosas, en el epicentro de la 4T.