Un ciudadano marroquí ha interpuesto una denuncia contra Jennifer Lopez por ofrecer un "show sexual" el pasado viernes en Rabat, relata el diario electrónico alyaoum24.


 

Según el diario, Mujtar Talihi presentó ante el fiscal general del rey en el Tribunal de Primera Instancia de Rabat una denuncia contra la cantante y contra la Asociación Marruecos Cultura, encargada de organizar el festival Mawazine de Rabat, el evento musical más importante y popular del país.
Mohamed Kassi, abogado del denunciante explicó que su cliente requirió perseguir a Lopez por "ultraje público al pudor", un delito castigado en Marruecos por el artículo 483 del Código Penal.
El abogado añadió que el espectáculo de la cantante y actriz estadounidense de ascendencia portorriqueña reúne varios elementos que justifican su persecución como son "desnudez deliberada, actos y señales obscenos, y que la desnudez se produjo en un lugar público".
El espectáculo que ofreció Jennifer Lopez, cargado de sensualidad, y su retransmisión en directo en una televisión pública 2M disgustó a varios diputados del Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista), a la cabeza del gobierno marroquí, y al partido nacionalista Istiqlal (PI, en la oposición) cuya juventud organizó una sentada de protesta frente a la sede del canal.
El PJD, a la cabeza del gobierno marroquí, a través de su ministro de Comunicación calificó de "inaceptable" su difusión en una cadena pública de televisión.
El ministro Mustafa al Jalfi  no criticó directamente a la cantante, pero escribió este domingo en su cuenta de Twitter que es "rechazable e inaceptable, además de contrario a la ley" que el espectáculo fuera difundido por la cadena pública.

"Marruecos es un país abierto, pero tiene valores"

Jalfi añadió que ha pedido al "comité de ética" de ese canal que "examine la dimensión ética de la difusión" del concierto, que se celebró en horario de máxima audiencia, entre las 9 y las 11 de la noche.
El ministro no especificó los problemas "éticos" del concierto, pero un correligionario suyo, Abdessamad al Idrissi, cargó contra el concierto y contra el festival Mawazine, único del país donde desfilan artistas de la talla de Shakira, Rihanna, Ricky Martin o Justin Timberlake.


En su cuenta de Facebook, Al Idrissi escribió: "No podemos callarnos más esta vergüenza, atenta contra los valores del pueblo y la nación". Y fue más lejos al hacer alusión al patrocinio del festival del propio rey Mohamed VI: "No, el alto patrocinio no puede de ninguna manera ser una razón que nos impida decir que Mawazine es un vicio y una violación al pudor público", dijo.

 

Hace dos semanas, otro ministro del PJD, Aziz Rabah, ya abrió fuego contra el festival, una vez más por cuestiones de decencia: "Marruecos es un país abierto, pero tiene valores y por eso no pueden venir unos artistas y desnudarse delante de nosotros", dijo.