El diputado local por Movimiento Ciudadano (MC), César Hernández Mota, pidió a las autoridades estatales, municipales y órganos electorales, así como partidos políticos, a que en los casi cuarenta días que faltan para las elecciones, se diseñen estrategias para evitar la "guerra sucia" electoral.

Recordó que la semana pasada en el Congreso del Estado, entregó un documento por el cual se exhorta respetuosamente a la Secretaria de Seguridad Pública (SSP) del estado, Instituto Estatal Electoral, partidos políticos locales y a los 217 ayuntamientos del Estado de Puebla, para implementar acciones, protocolos y estrategias de seguridad para evitar grupos de choque, campañas negras y guerra sucia en el proceso electoral 2023-2024.

El legislador advirtió que existen casas de campaña que están contratando para este proceso electoral equipos especializados para el traslado de la guerra sucia a las nuevas tecnologías es un hecho.

“Hay que sintetizar que los términos “Campañas Negras”, “Guerras Sucias” se utilizan para describir tácticas clandestinas o poco éticas empleadas en campañas o conflictos políticos, y desafortunadamente son consustanciales a cualquier competencia abierta”, dijo el legislador.

Explicó que el primer concepto se refiere a una estrategia política en la que individuos o grupos se involucran en métodos encubiertos, engañosos o turbios, para desacreditar oponentes, difundir información falsa, manipular la opinión pública o sabotear la reputación de rivales.

“Esto último puede implicar difundir rumores, esparcir información engañosa —e incluso mentiras descaradas— en diversos canales (redes sociales o folletos anónimos) o emprender cruzadas de desprestigio destinadas a dañar la credibilidad e imagen pública de oponentes políticos. A menudo, sus tácticas pueden cruzar fronteras legales o morales”.

Las “guerras sucias” en el contexto de la política, el término se usa para describir situaciones con un alcance mayor que el de las "campañas negras", y a menudo abarcan una gama más amplia de tácticas poco éticas o ilegales, como filtrar información robada, sabotear manifestaciones, amenazar o intimidar.

Advirtió que su objetivo no solo es ganar una elección, sino desacreditar e, incluso, arrasar a los oponentes, valiéndose de métodos o actividades clandestinas, realizadas por actores estatales o no estatales.