Carta abierta
Al caballero en plaza
Pablo Hermoso de Mendoza
Muy estimado Matador:


Con la seguridad de encontramos nuevamente este viernes en Xico, Veracruz, paso a darle algunos datos que considero interesantes en relación a esa muy pintoresca y risueña población ubicada en lo que se puede llamar Boca de Sierra, en las montañas del estado de Veracruz, lugar con una indudable y muy sólida tradición taurina. Debo decirle que por ese lugar —cuyo nombre completo es Xicochimalco—, rumbo a la planicie central y en camino a la entonces capital azteca, la gran Tenochtitlan, el capitán Hernán Cortés en el primero de sus viajes de ascenso. Resulta que fue en ese hermoso paraje, en el lugar preciso que hoy se conoce como "Puente Coyopolan", donde el de Extremadura se encontró con caciques y embajadores que el emperador Moctezuma envío a recibirle. Decía yo que Xico es poseedor de paisajes de extraordinaria belleza y paso obligado en los caminos de esa época. De ahí, los ejércitos pasaron a las entonces esplendorosas Ixtacamaxtitlan y Zautla, que los españoles llamaron "Castilblanco" por su gran parecido con la española Casteloblanco, entrando ya a la meseta de lo que hoy es el estado de Puebla al pie de los volcanes.
Todo ello reviste una gran importancia, dado que la tradición oral que en cuanto a costumbres y tradiciones está por arriba de la historia escrita y que conserva las creencias actuales del pueblo. Sin duda que el muy profundo arraigo que la fiesta tiene en este único lugar despierta en cualquier visitante una gran curiosidad. Pues bien, resulta que hace algunos años, durante mi primera visita a Xico, después de la corrida y reunido con aficionados, curiosos y seguidores del toro, salió a relucir mi gran interés manifiesto de saber cómo la fiesta brava se había arraigado con tanta fuerza en ese lugar, repito: la historia dice que fue ahí donde Cortés se encontró con la comitiva de la corona azteca y así lo refiere el narrador castrense Bernal Díaz del Castillo en su Verdadera Historia de la Conquista de México. Sin embargo, la tradición que ha tergiversado las cosas y cuenta otra historia, y en presencia de los “más viejos del pueblo” depositarios y relatores de aquello que se transmite de una generación a otra, nos relataron que: habiendo quedado tan gratamente impresionado el capitán don Hernán de la hermosura del lugar, lo amistoso de su gente y la galantería de sus gobernantes, que tan pronto se enteró que el mismo emperador Carlos V se aprestaba a conocer estas tierras recién conquistadas y ver con ojos propios las maravillas que el capitán Cortés describía en sus “Cartas de relación”, al momento que “arribó el emperador a tierras jarochas, el capitán general se apresuró a llevarlo a conocer Xico y ahí en su honor celebraron una gran corrida de toros, siendo una de las primeras en la Nueva España”. Esto es lo que disfrutando de la exquisitez de los vinos de la región: la “morita”, el riquísimo “verde”, el “yolispa” y los “toritos” de cacahuate, nuez y mango, se escucha en las sabrosas conversaciones.
La verdad sea dicha, Matador, doy fe del enorme y contagioso entusiasmo que esta gente con verdadera pasión se expresa de los sentimientos tan profundos que seguramente han heredado de sus padres y así se van transmitiendo, pues ellos los resguardan como verdadero tesoro. Me refiero a su amor por sus costumbres, tradiciones, sentimientos y creencias religiosas, entre ellas su amor y devoción por Santa Magdalena, patrona de ese pueblo y cuyas festividades se celebran con gran biombo y, por supuesto, con corridas de toros con carteles de postín. Es esa pasión y amor por la fiesta la que movió a los xiquenos junto con el cabildo de su ayuntamiento a hacer la proclama de la fiesta de toros Patrimonio Cultural Inmaterial.
Y en festejo de ello es que se da la corrida anunciada para este viernes en la plaza Alberto Balderas de esa localidad, compartiendo usted el cartel con los matadores Arturo Macías el llamado “Cejas” y Alejandro Amaya con dos toros para rejones de “Fernando de la Mora” y cuatro de “San José” para los de a pie. Toros de la misma ganadería de “San José” son los que habrán de lidiarse al otro día en Pozarica por los coletudos Fermín Spíndola y Joselito Adame, con dos de “Los Encinos” para su merced, y le hablo de “su merced” para recordarle los muy gratos momentos que acaba de pasar en Bogotá y Medellín, Colombia, donde muy bellamente se habla el castellano.
Pues, entonces, Matador, repitiendo lo recién comentado por su paisano Arturo Pérez Reverte y volviendo a dichos, hechos y costumbres, le diré: “Vamos a irnos yendo” rumbo a Xico, y al día siguiente sábado para Pozarica, Veracruz. Hasta entonces, me despido, no sin antes comentarle que ocurra lo que ocurra, la semana próxima estaré escribiéndolo nuevamente en continuidad de estas líneas.

Curioso mural en el puente Coyopolan que recuerda el paso de Hernán Cortés por los parajes de Xico. Obsérvese el curioso detalle pictórico de sincretismo en la “gorra” que luce el capitán Cortés.