Los cadáveres insepultos del viejo sistema que anidó en el PAN y PRI comenzaron a asomarse en la candidatura de un hombre decente que busca ser gobernador de Puebla, sin advertir del daño que le produce la presencia tóxica de personajes con un pasado de oprobio.

En las últimas horas de la campaña aparecieron el panista Inés Saturnino López Ponce, ex presidente municipal en Tecamachalco de misógina e irascible reputación y el ex director de Comunicación de Carlos Salinas de Gortari, Otto Granados Roldán, también ex gobernador Aguascalientes, por el Partido Revolucionario Institucional.

El candidato común del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, Enrique Cárdenas Sánchez no está obligado a conocer el pasado de cada uno de las personas que lo rodean en tiempos de campaña, pero sus patrocinadores, entre quienes se encuentra Genoveva Huerta la dirigente panista, sí.

Por eso llamó la atención que en su más reciente gira de proselitismo en el municipio de Tecamachalco hayan permitido que un ex presidente municipal de pésima calidad humana, con ostensibles rasgos dictatoriales como Inés Saturnino López Ponce se colocara a un costado del candidato ciudadano para levantarle la mano en señal de victoria, junto de Genoveva Huerta, por cierto.

¿Nadie le dijo de verdad a Cárdenas Sánchez del pasado turbulento de un personaje de la picaresca como el ex presidente municipal capaz de pagar 10 mil dólares a un pelotero de grandes ligar como Esteban Loiza -sometido a proceso en Estados Unidos por narcotráfico-, para un spot promocional de su obra de gobierno?

El uso del dinero público como como patrimonio propio fue el rasgo que distinguió al acompañante del candidato que ofrece transparencia y honestidad por donde quiera que va. La sola presencia de un personaje como el ex edil termina por echar por tierra la intención legítima de quien aspira a gobernar a los poblanos.

Difícil resulta pensar que fue borrado del imaginario el estigma de difamador y hostigador en contra las regidoras que en su momento fueron zarandeadas por los golpeadores del presidente municipal en plena sesión de Cabildo por un desacuerdo en la forma de ejercer el poder de parte de este personaje que llegó a convertirse en un negativo para el Partido Acción Nacional.

Símbolo de un sistema ineficaz, el de Salinas de Gortari tuvo como un férreo responsable de Comunicación que luego fue mandatario en Aguascalientes y en el sexenio de Enrique Peña Nieto, como titular de Educación, a Otto Granados Roldán.

Al ex funcionario de la administración de Salinas de Gortari se le tiene presente en algunos diarios de la Ciudad de México pues de 1988 a 2004 el estilo de trabajar fue el de la exclusión y bloqueo frente a los medios caracterizado por una línea editorial independiente.

Granados Roldán tuvo múltiples problemas durante su mandato en Aguascalientes a tal grado que no pudo retener el poder frente al panista Felipe González quien gobernó de 1988 a 2004. La alternancia política fue la derrota del colaborador de Salinas, con lo que selló su trabajo como gobernador.

Granados Roldán colocó a media mañana del martes un tuit de aliento para la candidatura del ex rector universitario. ‘Enrique Cárdenas será un gran gobernador. A votar por él’, escribió para retuitear un post del PRD México en el que se reproducen secuencias de las actividades del candidato en Puebla.

Al candidato del PAN-PRD-MC lo han acompañado personalidades de talla y trayectoria intachable a lo largo de su campaña. A estas alturas del camino andado, las figuras del misógino Saturnino López Ponce de Tecamachalco; y el ¿priista? Granados Roldán, son presencias tóxicas.

¿Nadie se lo advirtió?

@FerMaldonadoMX