Por cada hora de trabajo que desempeña un hombre a nivel doméstico no remunerado, la mujer desempeña otras tres, según un análisis de la organización Oxfam, la que ha apoyado a grupos de mujeres en la sierra Noriental y Mixteca de Puebla.

Eloy Martínez Tenorio, coordinador de la campaña "Economías inclusivas en Puebla" del organismo, en entrevista a Intolerancia Diario, detalló que desde 2018 están apoyando a un sector de la población en mejorar sus actividades laborales e ingresos.

"Oxfam México y la Unión Europea, buscamos promover proyectos de desarrollo económico local, incluyente y sustentable que sean liderados por mujeres", indicó.

Detalló que se les orienta y capacita a 17 colectivos de mujeres, en la venta directa al consumidor de actividades como la herbolaria, para fabricación de tés; insumos con huertos; artesanías textiles, como blusas y diferentes artículos; así como producción de zapatos artesanales y una iniciativa de turismo rural.

Señaló que grupos están ubicados en la zona nororiental del estado como Cuetzalan, Huehuetla, Hueyapan, Xochitlan de Vicente Suárez y al sur del estado en Tlapanalá y Jolalpan, entre otros.

-¿Cómo encontraron la situación de las mujeres y cómo han mejorado en su proyecto su situación?-

-En principio hicimos un trabajo de investigación con esos grupos, para partir de una línea base o diagnóstico, donde identificamos cuáles son las principales barreras que impiden a las mujeres estar en la inclusión económica.

Detalló que hay una serie de factores diversos, uno relevante es la desigual carga de trabajos no remunerados que desempeñan las mujeres.

“Por cada hora de trabajo que desempeña un hombre a nivel domestico no remunerado, la mujer desempeña otras tres”, advirtió al señalar la a desigual carga de actividades que limita a las mujeres en sus actividades económicas remuneradas y cómo desarrollarlas.

“Otro tipo de elementos, tiene que ver con la actividad misma que se dedicaban, como la falta de tecnología, y una serie de necesidades de conocimientos de funcionamiento de mercado, algunas dificultades técnicas que habían de trabajar con ellas”, dijo.

Comentó que se hicieron una serie de acciones, como primero el financiamiento en actividades económicas y capacitaciones en tema de mercado, producciones y canales de comercialización mejores que las que tenían.

“Eso ha permitido que las iniciativas, por una parte, mejores las características de sus productos y tengan un valor agregado”, añadió.

Ejemplificó que el café pergamino ahora lo tienen tostado y molido para venta, así como las diferentes actividades han mejorado las calidades y mejora de diseños.

-¿Ya venden mejor sus productos?-

-Si claro, de tener un producto de la parte más inicial de la cadena han mejorado el valor agregado y hasta buscar con capacitación que puedan encontrar mejores canales de capacitación, han mejorado sus ingresos en comparación con el inicio.

Afirmó de este modo que se ha mejorado de manera variable, dependiendo el valor de los productos, por ejemplo un pergamino de café que puede costar 40 pesos, ahora ya molido sube a 180 pesos.

“Claro que implica costos, pero se tiene mejores accesos a mercados. En los textiles pueden innovar productos y hacer por ejemplo blusas que vendían en 100 pesos, el valor puede ser mucho mayor. Estamos hablando de un mayor valor agregado y se aprecia más”, argumentó.

Indicó que hay 17 organizaciones de mujeres que van desde 10 a más de 100 integrantes, a nivel grupal por ejemplo una tostadora puede beneficiar a un grupo completo, lo que puede seguir creciendo si las organizaciones así lo deciden.

-¿Cómo está el machismo y el control en la comercialización?-

-Sin duda lo hay, la desigual carga de actividades no remuneradas es una manifestación de la relación de hombres y mujeres. De manera inicial hubo estigmatizaciones 'y a que vas a estas reuniones, tienes que estar aquí en la casa, el dinero me corresponde a mí'.

“Aunque se presentan estas situaciones de manera inicial, con el transcurso del tiempo, con el trabajo de las señoras, de las colectivas u organizaciones, ha habido un avance, con una relación más equilibrada”, señaló.

“Un elemento de empoderamiento es que las mujeres puedan obtener sus ingresos para tener sus propias decisiones, es un elemento que favorece mucho a la igualdad”, indicó.

Advirtió que es un camino que no está terminado, es un proceso que las mujeres han vivido desde que son niñas, pero que se ha transformado.

“Aún falta lo necesario para que se sigan igualando las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Hay una carga excesiva, sino hay manera de que tomen decisiones es de mayor injusticia, es un tema que se avanza, pero aun se tienen que ir mejorando”, dijo.

“Los aprendizajes en estos años, hemos puesto la experiencia a favor de las políticas públicas mediante foros donde se exponen los resultados y cuales eran las necesidades más apremiantes, así como sus características de las mujeres para financiamiento a programas públicos”.

Señaló que hubo una utilidad de las experiencias y el estudio realizado, pero se debe seguir trabajando en el tema para que la política pública se mejore.

“Así como estas mujeres fueron beneficiadas en este proyecto, más mujeres sean beneficiadas y avanzar a una mejor economía, además del empoderamiento de la mujer en estas zonas”, sostuvo.