Ayer por cuatro votos contra uno, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó el proyecto del ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá que proponía amparar a diversas organizaciones sociales, en contra de la presunta omisión legislativa sobre la interrupción legal del embarazo en Veracruz. 

En caso de que el proyecto hubiera sido avalado por los ministros, se hubiera obligado a los congresos locales a legislar sobre la despenalización del aborto y recordemos que en Puebla la iniciativa presentada hace un año para ello, continúa congelada.

No es ningún secreto que en Puebla la última iniciativa para garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, presentada por la diputada Rocío García Olmedo, de la bancada del PRI, no va a pasar, sencillamente se quedará en la congeladora, junto con las otras solicitudes para la interrupción del embarazo antes de la semana 12 de gestación.

La mayoría de los diputados de Morena considera que sería un desgaste político comenzar la discusión para despenalizar el aborto, que se enfrentarían nuevamente los pañuelos azules contra los verdes en la sede del Poder Legislativo, y nuevamente se abriría el telón para que Héctor Alonso apareciera mostrando un feto. 

Así imaginan los obtusos diputados el costo político, mismo que no asumirán en vísperas del proceso electoral.

La realidad es que la legislación sobre el aborto seguirá sin cambios, incluso aunque la falta de estas reformas represente una promesa incumplida.

La mayoría de los diputados poblanos distan mucho de ser realmente de izquierda como ofreció en 2018 Morena. ¿Qué pensarán los votantes que eligieron a los integrantes de la coalición lopezobradorista pensando que ahora sí se legislaría sobre los matrimonios igualitarios o la despenalización del aborto en Puebla?

Ese también es un costo político que deberían evaluar los mochos diputados que estuvieron muy buenos para aplaudir que se libere a mujeres presas por abortar, aunque en Puebla no había ninguna de ellas, pero muy lentos para garantizar que ellas no mueran en clínicas clandestinas.

Seamos realistas, los abortos continuarán realizándose en Puebla con o sin el aval de los diputados, pero las condiciones en las cuales las mujeres realizarán el procedimiento continuarán como un enorme riesgo mientras los legisladores insistan en hacerse los distraídos. 

Se acabó el fuero 

Es oficial, Puebla es de lo estados del país donde la figura del fuero ya no existe. Si bien en el Congreso se había aprobado la reforma constitucional, faltaba que lo hicieran al menos la mitad más uno de los cabildos, situación que se veía un tanto complicada por la pandemia, ya que era difícil que los regidores sesionaran. 

Sin embargo, los números fueron mayores a los esperados, ayer miércoles 12 de julio se lograron 185 aprobaciones, más de la mitad de los 217 Ayuntamientos de Puebla, con lo cual la reforma a la Constitución Política del Estado es un hecho. 

Junto con ésta reforma va el caso del Gran Perdedor que desaparece para la asignación de diputados de representación proporcional; otro tema es que en los gobiernos estatal y municipal, tendrá que haber paridad. 

 

 

 

Hay que reconocer que la reforma pasó de manera limpia en todos los cabildos que la votaron, y es un punto que se pueden anotar tanto la presidenta de la comisión de Gobernación, Vianey García, como el gobernador Miguel Barbosa