En el campo hay una máxima que aplica para la vida: no hay que meterse entre las patas del caballo sin saber que hacer debajo. Pudiera parecerle intuitivo, sin diagnóstico y plan, ¿para que moverle? No obstante, el presidente de México no comparte este método y se atreve a diagnosticar y recetar a propios y extraños, pagando la receta equivocada del bolsillo de todos los mexicanos.

A estas alturas es de conocimiento público el fracaso de Sembrando Vida, programa-respuesta de esta administración para agricultura, cambio climático, marginación rural y crisis centroamericana. Lo que hay es corrupción, ineficiencia, padrones inflados, deforestación inducida y una seguridad alimentaria que cada día se arrastra más de que lo que agarra vuelo.

Esto no ha sido impedimento para que en días recientes los gobiernos de Haití y Belice hayan firmado cartas compromiso para implementar Sembrando Vida, junto con Jóvenes Construyendo el Futuro, en sus países. ¿Si son tan malos por qué lo aceptan?, podrá preguntarse, pues porque no les cuesta.

Al día de hoy El Salvador ya tiene 10 mil beneficiarios de Sembrando Vida, recibiendo cada uno cerca de $250 dólares de apoyo, mientras, Honduras, tiene una cantidad similar de beneficiarios entre ambos programas. Cada uno de estos países nos cuesta 30 millones de dólares a los mexicanos, depositados religiosamente por el Banco del Bienestar. Cuba, Guatemala, República Dominicana y hasta Perú están en pláticas para firmar acuerdos familiares.

El debate puede cuestionar el apoyo foráneo ante tantas carencias nacionales, pero la verdadera crítica debe centrarse en exportar ideas tan malas como Sembrando Vida. No va a servir el programa y los daños los veremos reflejados en mayor migración, cantado.

Parte del problema es que el presidente no entiende cómo se alimenta a un país de 130 millones, lo puede ver en una confusión bien marcada: “la siembra de autoconsumo nos salvará”.

Un despliegue de esta incapacidad la veremos a partir del día de mañana, cuando el presidente comience una frenética gira. Viernes: Monterrey y Guadalajara. Sábado: Veracruz y Puebla. Domingo: CDMX.

¿El objetivo? Reunirse con agrónomos, técnicos y extensionistas para lanzar –por cuarta vez– una campaña para impulsar la producción de autoconsumo en trigo, maíz, frijol y arroz con pequeños propietarios. Por competitividad y economías de escala los pequeños productores apenas siembran el 8% del arroz nacional y 11% del frijol, del trigo 2%.

En México existen unos 200 mil agrónomos, el presidente estima reunirse con 10 o 12 mil. Ese es el único número semi-creíble en la retahíla de mentiras de la federal Subsecretaría de Autosuficiencia Alimentaria que ha contaminado la agricultura nacional.

Rubores de Albores

La elección estatal del 2024 será la fuente de todas las elucubraciones políticas aldeanas, y sin duda la elección de candidato en Morena es una de las tramas más calientes. Un posible mandato de paridad de género podría forzar personajes femeninos fuera del radar, particularmente la esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, y la secretaria titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores González.

Albores, aunque chiapaneca, fue la primera presidenta de MORENA en Puebla y cuenta con un gran arraigo en la zona de Cuetzalan, donde viven sus hijos y algunos de sus proyectos productivos. A pregunta expresa de Jorge Castillo, reportero de este medio, la secretaria respondió con una risa nerviosa –sin negarlo– sobre su posibilidad de alzar la mano como abanderada de MORENA para el ‘24.

La titular de SEMARNAT primero deberá sortear decenas de obstáculos, como el Tren Maya y su impacto ambiental. Albores González compartió que se han sembrado 142 ¡millones! de árboles en la ruta del proyecto desde que se iniciaran construcciones en junio 2020 (710 días). 200 mil cada 24 horas. Con números así, ¿se imagina lo que podrá prometer como gobernadora? Las perlas de la virgen, con virgen incluida.