A raíz de la renuncia de Delfina Gómez a la Secretaría de Educación Pública, mucho se especuló sobre quién sería su remplazo al frente de la institución, pero poco se debatió sobre el rumbo que debe tomar la educación en México.

El nombramiento de Leticia Ramírez Amaya, es una muestra más de la consigna que hay dentro de la 4T: priorizar el interés político e ideológico sobre la urgentísima necesidad de revalorizar la calidad de la educación pública en México y de entender el aprendizaje como factor de cambio y crecimiento integral para nuestro País.

El reto y las exigencias en materia de educación son enormes y la deuda de este gobierno con los más de 30 millones de estudiantes y 2 millones de maestros sigue creciendo, el futuro no es nada alentador. Designar a Leticia Ramírez Amaya, al frente de la SEP, es poner el futuro de la educación pública en manos de la CNTE.

La nueva secretaria no tiene más mérito, que acompañar al presidente desde el año 2000 y haber ocupado la oficina de atención ciudadana, de formación es maestra de educación primaria y se desempeño como tal durante 12 años, se debe resaltar que ser maestra de formación y haber ejercido unos años la noble profesión del magisterio, no la hace apta para el cargo. Leticia fue un activo de la CNTE, en la sección IX perteneciente a la Ciudad de México, se le recuerda como una maestra combativa y fiel promotora de la disidencia magisterial.

La CNTE siempre se ha mostrado y actuado como enemiga de la educación pública, tratando de disfrazar sus intereses políticos e ideológicos, haciéndolos pasar por supuestas demandas laborales, promoviendo la vandalización del magisterio, secuestrando el aprendizaje de nuestras niñas y niños, para usarlo como mecanismo de chantaje y así lograr prebendas y canonjías del gobierno en turno, desprestigiando y denostando el heroísmo implícito en la actividad de las maestras y maestros de México.

Hoy se decide poner en sus manos el futuro de México, porque, aunque suene a romanticismo de quien esto escribe, es innegable que la infancia y la educación de los ciudadanos, condicionan el destino de su pueblo.

¡TAN LEJOS DE VASCONCELOS Y TAN CERCA DE LA CNTE!