En esta semana la Universidad Autónoma de Puebla iniciará una nueva era, la de Alfonso Esparza Ortiz, quien tiene como primera encomienda el no utilizar a la máxima casa de estudios como “trampolín” político.
Esa fue la primera indicación que recibió el hombre que encabezará a la UAP durante los próximos cuatro años, desde los tiempos en que asumió de manera interina a esta institución.
La neutralidad de Esparza durante la campaña fue fundamental para que el morenovallismo contuviera a Enrique Agüera Ibáñez, quien previo al proceso electoral contaba con la estructura de máxima casa de estudios para ganar la contienda del pasado 7 de julio.
Los resultados de la elección confirmaron a Esparza Ortiz al frente de la UAP, quien garantizó de esa forma su estadía a cambio de sacrificar el protagonismo político que tuvieron sus antecesores.
Cabe recordar que tanto Enrique Doger Guerrero como Enrique Agüera Ibáñez salieron de la UAP para encabezar candidaturas del PRI a la presidencia municipal de Puebla, y es que la universidad es un escaparate natural para su titular, además de que cuenta con un enorme presupuesto.
Esparza Ortiz es un hombre aparentemente sin “hambre” de reflectores políticos, pero por si tuviera alguna tentación le han puesto varios candados y a dos verdaderos “cancerberos” para vigilarlo: el titular de la Sedecap, Eukid Castañón Herrera, el verdadero operador político al interior de la máxima casa de estudios, y David Villanueva Lomelí, el auditor superior del estado; ambos personajes encargados de reportarle al gobernador cualquier movimiento extraño al interior de la UAP.
La labor principal de Esparza es mantener la estabilidad al interior de la máxima casa de estudios, ya que es un hombre que conoce todo los recovecos de la institución, no por nada ha pasado los últimos 20 años de su vida en los primeros niveles de la administración universitaria.
Al menos durante los primeros cuatro años, Alfonso Esparza deberá guardar un bajo perfil, o al menos hasta que desde Casa Puebla no haya un cambio de señales.
 
Las bodas de plata del rey del rating
El próximo viernes 11 de octubre el noticiero radiofónico más escuchado en Puebla, “Buenos Días” con López Díaz, celebra sus 25 años de vida.
En realidad la fecha de arranque del noticiero fue el 1 de diciembre de 1988, el mismo día en que Carlos Salinas de Gortari tomó posesión como presidente de México.
Durante sus primeros años, “Buenos Días” se convirtió en una alternativa radiofónica dominada completamente en el espectro por Tribuna Radiofónica y Enrique Montero Ponce.
Fue hasta el año de 1994, exactamente en diciembre de ese año, cuando López Díaz implementa su “red ciudadana”, reportes de los propios radioescuchas sobre eventos y acontecimientos de Puebla, relatados por los propios protagonistas.
Un año más tarde fue el primer noticiero en implementar como herramienta informativa el internet y para el año 2000 se ubicaba como el noticiero más escuchado de Puebla, lugar en el cual se ha mantenido.
Ya circulan las invitaciones para la tradicional de López Díaz, la cual también —hay que decir— marca el inicio de las celebraciones de fin de año, junto con la también emblemática cena de Enrique Montero Ponce.
Felicidades a López Díaz y a Coral Castillo, la dueña y operadora de Cinco Radio, dueña del grupo radiofónico.  
 
La boda del año
Definitivamente, la llamada “boda del año” o “de telenovela” no tuvo el punch que se esperaba ante la clase política local.
El gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, no hizo el viaje a Cancún, Quintana Roo.
Sólo estuvieron presentes el presidente municipal electo, Antonio Gali Fayad; su hijo, el subsecretario de la Secotrade, Tony Gali Jr.; el diputado electo y futuro coordinador de la bancada del PAN en el Congreso local, Jorge Aguilar Chedraui; el secretario general de Gobierno, Luis Maldonado Venegas, y el líder del Congreso local, el panista Mario Riestra.
El resto de los invitados correspondió al mundo de la farándula, en el cual se desenvuelve la novia y hoy esposa de Gerardo Islas Maldonado, la actriz Sherlyn.